Congreso tumba presupuestos Pedro Sánchez
Pedro Sánchez llorando en su renuncia

Pavor a unas próximas elecciones

Es más que evidente que el resultado de las últimas elecciones autonómicas en Andalucía aterra a la izquierda en general y al PSOE y Podemos en particular. Los aliados preferentes del PSOE de Pedro Sánchez se van descomponiendo poco a poco y, tras la reciente marcha de Errejón, demuestran que en breve volverán a la posición natural que ha ocupado siempre el comunismo en España, a resultados electorales tipo Izquierda Unida.

Pero quien realmente está aterrado, a pesar de contar con la maquinaria de continuas encuestas manipuladas del CIS a su favor, es el presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Desde que se diera el esperanzador resultado de Andalucía, Sánchez anda con colitis crónica y no quiere oír hablar de elecciones ni por asomo, ni como idea. A día de hoy el resultado para el okupa de la Moncloa sería catastrófico, por mucho CIS que nos venda.

Sánchez ha estado esta mañana en Las Palmas de Gran Canaria y ha pronunciado un más que revelador discurso en el que dejaba bien a las claras cuál es su verdadero estado de ánimo. De ese discurso se extrajeron unas palabras que fueron citadas en su cuenta de Twitter y que son más que reveladoras.


Este, además de ser un ejercicio típico del Sanchismo -el de no querer ver la realidad-, es un fiel reflejo del estado de ánimo de este traidor, de este manta, de un incapaz que sabe que las urnas de unas elecciones generales solo significarán el punto final de su etapa como presidente del Gobierno.

El punto final de la hegemonía de la extrema izquierda revanchista, traidora y anti-española que él pretende liderar. El punto final de una pesadilla que comenzó con su antecesor, Zapatero, que Rajoy no se atrevió a liquidar y de la que Sánchez solo es el último y definitivo protagonista. Estiraron el descaro, el despropósito y la tomadura de pelo más de la cuenta y la gente esta harta. Por mucho que disimule, huele a perdedor.

Ya puede aprovechar y pegarse todos los viajes en Falcon que quiera, aunque sea para irse a tomar una caña al bar de la esquina. El día que se atreva a convocar elecciones estará firmando su propio final político y él lo sabe. Lo demás, las tonterías que pueda decir por Twitter, los ataques a la derecha y su rancio feminismo impostado no son más que cuentos. Cuentos que no se cree más que algún atontando como él.