Pablo Iglesias Irene Montero Podemos S.L.
Evolución de Pablo Iglesias

Ahora también Ada Colau

Parece que la forma en la que Pablo Iglesias ha manejado Podemos desde el primer día, ahora le está pasando factura. El amado líder ha controlado el partido como si fuera una empresa familiar, la suya, y las cabezas han ido rodando o ascendiendo en función a la relación personal, familiar o sentimental que tuvieran con el jefe.

Esto le esta suponiendo a Pablo Iglesias el abandono de los suyos y el ninguneo. Ya solo quedan él, Irene Montero y su mascota y mamporrero, Pablo Echenique. Los podemitas se están cansando de los caprichos del jefe. Y es que es más que llamativo que todo en el partido gire en torno a él, a sus estados de ánimo, a sus amores o a sus desamores.

Si el chico se pasaba durante una temporada enamorado de Tania Sánchez, la colocaba en primer plano. Se les acaba el amor y la elegida por el macho alfa pasa a ser Irene Montero, nuevo movimiento de piezas. Sánchez colocada detrás de una columna y la nueva pareja del jefe se convierte de la noche a la mañana en número dos y portavoz del partido.

Hoy le cae bien uno y le sube a las alturas, mañana le cae mal y le coloca en el gallinero. Errejón, Bescansa, Alegre…son muchas ya las cabezas que han rodado por su mala o buena relación con el de la coleta. Un tipo que maneja un partido, en teoría democrático, al más puro estilo estalinista o coreano, o sea, como lo que en realidad es: un partido comunista.

Ayer era Errejón y Carmena los que le cerraban las puertas en las narices, hoy es Ada Colau y estamos seguros de que las franquicias le seguirán pegan portazos en los próximos días. Mientras tanto el permanece encerrado en los aposentos de su dacha, cuidando de sus criaturas y bien ayudado por sus “domésticos” mientras la Guardia Civil le protege haciendo sus necesidades en casetas de uno por uno.

Dice el sabio refranero: dime de qué presumes y te diré de qué careces. Ayer estaba contra la casta, viviendo en su barrio obrero, diciendo estar al servicio de la gente, detestando a la “asquerosa monarquía” que basa su continuidad en la herencia familiar y siendo el más feminista del mundo. En Pablo Iglesias solo hay algo que es más evidente que su caradura, que del dicho al hecho hay un buen trecho.

Podemos no es un partido, es la empresa de Pablo Iglesias. Una sociedad mercantil limitada, muy limitada, a lo que él diga, cuando él diga, como él diga y con quien él diga.