Asociaciones feministas rebaño lanar pacto PP y Vox
Feminazis

Se les acaba el negocio

Hay cosas que muchas personas reconocen en privado pero pocas, muy pocas, reconocen en público: el daño que está haciendo la Ley de Violencia de Género y las aberraciones que se están cometiendo en nombre de esa ley.

A todos nos ha afectado esa ley de una manera directa o indirecta. Todos tenemos, o hemos tenido, amigos o familiares varones a los que esa ley ha destrozado la vida en la mayoría de los casos, cuando no ha acabado directamente con ella en otros. Las injusticias cometidas han ido acompañadas por un auténtico riego de dinero público.

Si sumamos dinero público a una ley injusta nos da como resultado un gran negocio del que se ha lucrado y se lucra mucha gente. Han sido muchos los colectivos que se han lucrado gracias a la Ley de Violencia de Género, abogados, psicólogos, políticos y prensa, entre otros. Con el pacto que han firmado PP y Vox en Andalucía lo que ven peligrar esas asociaciones no son los derechos de nadie, lo que ven peligrar de verdad es su negocio, un negocio fácil, con muy pocos riesgos y muy bien remunerado.

Como es muy difícil para ellos vender a la opinión pública que lo que peligra es un negocio, utilizan la pérdida de derechos para provocar simpatías y movilizar gente en las calles. Pero nadie, ninguna de las personas que han salido ayer a las calles se ha leído las propuestas de Vox en esta materia. Y si se las han leído, o no las han entendido, o no las quieren entender o, simplemente, forman parte del negocio.

Mientras tanto, la realidad es que atacan la libertad de las personas, la libre elección y la libertad de pensamiento puesto que a quien atacan es a un partido elegido democráticamente. Ninguna de esas asociaciones se moviliza cuando es agredida una mujer de Vox, del PP, o una no nacionalista en Cataluña. Aquí interesa la pasta y defender exclusivamente al colectivo de mujeres que se quieren convertir en parte del negocio.

¿Que el maltrato a las mujeres existe? Claro que existe. Igual que el maltrato hacia los hombres, hacia los niños o hacia los ancianos. Pero hay dos grandes diferencias, la primera es que solo en el maltrato hacia las mujeres se considera a todos los hombres culpables, cercenando sus derechos, como el de la presunción de inocencia. El segundo es que solo se subvenciona a la mujer maltratada y no al hombre, al niño o al anciano.

Lo que Vox pretende es que todos los maltratos sean perseguidos y castigados de la misma forma y no en función a quien sea el maltratador y quien sea la víctima. Y pretende, además -y eso es lo que más daño está haciendo a los colectivos feministas- que se acabe con la sangría de dinero público que se regala a cuenta del maltrato y que está provocando que aparezcan mafias viviendo de ello.

Hacer el tonto por las calles cuando está en juego una subvención pública de la que te vas a beneficiar directamente está mal, pero hacerlo sin ver un duro está mal y es de tontos. De auténticos borregos.