incongruencia de nuestros líderes políticos

Este fin de semana, todos hemos visto y escuchado, al presidente del Gobierno de España, el mismo de todos los españoles a los que representa (el que cobra de todos esos españoles, el que se beneficia del desempeño de ese cargo de forma muy particular y al parecer muy largamente, según cuentan) en un mitin político de “su partido” desbarrar largamente de otros partidos y de sus líderes y votantes que como todos saben también son ciudadanos españoles. Pagan impuestos y están representados por el mismo señor presidente del gobierno de España. Nada nuevo que pueda sorprender a nadie. Pero… un presidente de gobierno, que lo es por voluntad propia pues nadie le obliga y al igual que un empresario de verdad, emprendedor como se dice hoy, lo es las veinticuatro horas de cada día y se debe todo ese tiempo a su país, a España y a los españoles.

Desgraciadamente, hace ya mucho que los españoles que tenemos abiertos los ojos, sabemos que los líderes políticos con responsabilidades de gobierno y en los distintos niveles de nuestras administraciones, su prioridad es el beneficio de su partido. Si como consecuencia se beneficia la sociedad, bueno…pues miel sobre hojuelas. Tras la llegada de Zapatero se profundizó aún más en este modelo de gestión. Primero el partido y luego marginar a todo el que no piensen como ellos. El beneficio de la sociedad… ni se plantea, balones fuera. Rajoy merece mención aparte, ni una cosa, ni la otra. Qué tiempos aquellos que incluso se llevaban independientes en las tareas de gobierno hoy del todo imposible. Hoy todo el que no tenga una demostrada afinidad y sumisión al partido no tiene la más mínima posibilidad de participar en la mejora de la sociedad desde la política. No creo que nadie se sorprenda en la carencia de la más mínima ética que está demostrando, se le supone, a todo un juez del supremo como es el señor Marlaska, en cuanto ha tenido responsabilidades de gobierno. Así y todo, lo más sorprendente de este sectarismo es que estos señores cuando terminan sus responsabilidades de gobierno, regresan a su anterior cargo en la función pública como si nada.

Desconozco el hábito en democracias extranjeras. Pero desde lo que entiendo como lógico y razonable, pienso que un presidente de un país en ejercicio, la única forma de campaña política que le tendría que ser permitida es la de; su hacer en beneficio de todos a los que representa. Es la mejor campaña que se puede hacer y que normalmente da los mejores frutos, para el partido y sobre todo para la sociedad a la que gestiona. El cortoplacismo y el apego al sillón tienen mucho que ver con las formas de actuar de estos gestores políticos y que, a su vez, nada tienen que ver con lo que se considera un verdadero estadista.