La cara cada vez más dura

Cada día que pasa comprendo menos al PSOE. Pero, afinando más, me refiero a aquel PSOE que en octubre de 2016 derrotó en unas primarias (132 a 107) al cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones, porque -según la propia apreciación de todos- no merecía ser el Secretario General del partido.

Y es que, lo que hace cada día el habitante de La Moncloa (que tiene la cara cada vez más dura) no tendría más solución que echarlo como fuera porque su actitud y conducta es de lo más detestable. ¿Qué cómo echarlo? Pues no sería muy difícil, sobre todo para sus correligionarios que están hasta el gorro de él. Cuando haya que hacer una votación en el Congreso sobre una propuesta del gobierno, todos aquellos diputados que tanto le critican (a escondidas) se marchan al baño, para que pierda la votación y no tenga más remedio que convocar elecciones.

Lo que no puede ser es que el “Niño del Falcon” se esté riendo constantemente de todos, apoyado en gentuza que quiere que España desaparezca, que diga -sin sonrojarse- en la Sede de la soberanía popular que el viaje turístico para ver a un grupo musical ha costado 283 euros (cuando seguramente pasa de 30.000) o que no haga nada por el ferrocarril de Extremadura, aunque le faltó tiempo para echar al anterior presidente de Renfe para nombrar a Isaías Táboas.

La permanencia de este tipo al frente del Gobierno de España puede ser letal y esto lo saben los buenos socialistas como Fernández Vara y muchos otros que están disgustados por la deriva que puede tomar España con la gestión de este individuo. No hay otra solución, porque ya sabemos lo que piensan los que le apoyan en el Parlamento.