defensa de la sociedad

Se ha dicho que buscar el origen de la soberanía es buscar las fuentes del derecho para el gobierno de las naciones, esta idea de soberanía decimonónica, apenas ha cambiado, lo supremo “Super Omnia” pero si nos preguntamos donde reside la soberanía de la Nación. En Roma la soberanía residía en el imperio de la ley, en el medievo procedía de Dios, como el derecho y la moral, es decir Dios da a las sociedades, como condición necesaria de su existencia, que reside en la misma universalidad y que le transmite a los gobernantes. Esta teoría católica arranca con el tomismo, y escritores egregios, como Billuart, Belarmino, Covarrubias, Vitoria, Soto, Suárez etc… Hay que esperar a Jean Bodin para definir el concepto de soberanía, y este gran filósofo francés la define en los seis libros de la república, como la cualidad del soberano.

En España, Max Weber, sociólogo ya en siglo XX, la define como el que tiene el monopolio legal de la fuerza, el que puede dar órdenes al ejército. Ciertamente el súbdito vota sin elegir, eligen los jefes de los partidos en una lista, el votante solo ratifica la lista elegida por otros, en un acto de servidumbre voluntaria (La Boêtie). Es la ley de hierro de las oligarquías (Michel). Votaciones que no elecciones son una quimera. Con el voto se otorga legitimidad y se da legalidad a los partidos estatales, el votante delega el poder en los órganos del Estado, es decir en los partidos políticos. Con su voto mercadean, compran, venden, pactan, en virtud del consenso. Ya no le pertenecen, el súbdito que no ciudadano, no lo representan, no tiene representación política, nadie defiende sus intereses.

No hay mandato imperativo de los votantes, no hay representación posible de la sociedad por el sistema proporcional. Pero si buscamos el origen de la supresión del mandato imperativo, hemos de remontarnos a la revolución francesa, fue el abate Sièyes, en plena efervescencia revolucionaria, quien lo suprimió. Ahora el diputado es el que representa a la Nación ya no representa a los electores por distritos, fuera cahiers d’oleances (cuadernos de quejas que el ciudadano exponía ante su representante político). Hoy no hay mandato imperativo, prohibido por la CE. en su art 67.2, de Nuestra Constitución elaborada sin el mandato del elector, del súbdito español, ilegítima en su origen, sin separación de poderes, no democrática y fuente de corrupción como factor de gobierno, de ahí, el que dure y dura porque no se cumple.

Concluyamos pues, la soberanía en España no reside en el pueblo español, como se dice, ni siquiera en el parlamento como en el Reino Unido, sino en las cúpulas de los partidos políticos.  El súbdito español, está desnudo, en la sociedad política, sin representación, mediatizado por la tecnología, despersonalizado. Solo cabe esperar, medios de información independientes, valientes, críticos con el poder. La sociedad está anestesiada. La sociedad está indefensa porque así lo están sus súbditos.