talante de Susana Díaz

¡Hay que ver lo que es la vida! Cuántas cosas pueden suceder de la noche a la mañana, que hagan variar totalmente el panorama personal o social; de forma que, a los protagonistas les puede llegar la gloria o el descrédito. Como le ha ocurrido a Susana Díaz porque en un pispás, ha perdido su sillón y, lo que es peor, el crédito. Porque no ha sabido encajar el resultado de lo que es esencia de la democracia: la alternancia. Ella, que se creía la dueña del cortijo heredado de sus padrinos Chaves, Griñán y adláteres, ha cambiado su hipócrita sonrisa de supuesta triunfadora, al gesto más chulesco y retador que puede ofrecer una persona.

Y está mintiendo como siempre, pero ahora desplegando, además, toda la artillería feminista subvencionada, para boicotear uno de los actos más democráticos que se pueden dar, como es el cambio de poderes por la voluntad de los andaluces a través de las urnas. Pero Susana, como buena socialista, sabe manejar las prácticas antidemocráticas inspiradas en Zapatero que decía “conviene que haya tensión”. Y, sin ningún pudor, ha calificado a los ya nuevos gobernantes de Andalucía, como “trio de la derechona” Y ayer mismo (15 de enero), junto a los ultras de Podemos, organizaron la “caravana del escrache” que, con una flota de autobuses (con feministas de las más de dos mil asociaciones subvencionadas por la Junta) se plantaron ante el Parlamento regional para alterar gravemente la normalidad en un acto de esta naturaleza.

Esta es la misma Susana que siempre ha disculpado las trapisondas de sus padrinos y mentores, a los que coloca en la “cima de la decencia”, pero que -a buen seguro- serán muy pronto condenados para vergüenza de todos ellos y de los que, con ellos, han “mojado sopas” en todas las EREJÍAS practicadas a lo largo de casi cuatro décadas.

Por lo pronto Susana (que en la sesión de investidura de hoy ha vendido muy barata su dignidad con gestos y risitas maliciosas de nula cortesía, en lugar de guardar el respeto debido cuando hablaba el candidato) ya no es nadie, ni en Andalucía, ni siquiera en el PSOE, donde se encuentra sentenciada por su compañero y hoy tan enemigo suyo como de España, el cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones.

A pesar de todo, hoy es un buen día para todos los andaluces.