El penalti y los cantamañanas

No comprendo la disentería mental que tuvo y seguirá teniendo el capitán del Real Madrid en su último partido con la Real Sociedad sobre si hubo penalti y además escandaloso e indecente, bien es verdad, pudiera haber sido señalado con un tiro a puerta directo a la distancia de 11 metros y sin futbolista alguno entre el balón y el portero por más señas.

Pudiera llevar razón con las discusiones de los comentaristas, de turno, algunos de estos de tres al cuarto con la novedad introducida de Movistar no se ponían de acuerdo si fue penalti, unos decían que sí y otros según sus colores que no. Los charlatanes e  informadores del deporte del fútbol parecían locutores de anuncios o las de aquellos radiofónicos que anunciaban pastillas de jabón y otras ligerezas. Había uno que, con voz desagradable, aguardentosa y ronca, disimulaba cantando —por cierto, escandalosamente mal y brusco— en donde algunos divos le acompañaban sin gracia uniéndose a los cantos todos ellos.

No comprendo esta variante, yo como sigan así, posiblemente nos daremos de baja en movistar por esta tropelía verbal, cuando no es exasperante es ridícula, burlesca y chusca. Cuando me hice socio fue para ver solamente los partidos de fútbol y sus correspondientes vocabularios sobre este mismo deporte del balompié. No grande discusiones, peleas y lidias de unos y de los otros, donde mis nietos  se dieron cuenta, diciéndome: abuelo se están peleando.

Referente si “el  penalti es escandaloso” —según su capitán— pudiera ser. Más escandaloso e inmoral es por dejar de un lado los silencios del porque no comenta este capitán de nada, del juego calamitoso y ruin, digo lo de ruin por las cantidades de dineros que cobran, cuando habrá muchos aficionados que se entrampan y habrán otros que se quedan sin comer esa noche para ver estos partidos de fútbol: donde besan a su escudo cuando meten un gol.

Sin embargo, estoy seguro que cuando cobran estos fantasmones e endiosados futbolistas estos sueldos, primas y otras prebendas, les dará una alegría, donde al contrario sus aficionados además de todo cuanto he dicho, esa noche dormirán, si es que duermen, pensando en el día de mañana.

El Real Madrid no se hunde por este penalti, se hunde por la desidia y pereza de sus jugadores, juegan andando donde unos y otros hacen corporativismo entre todos ellos. Sería bochornoso que ahora digan que los aficionados no les animan y les estimulan, faltaría más, ¿verdad?