El comunista
Alberto Garzón

El chico de los recados de Podemos

Alberto Garzón, el chico de los recados de Podemos, ha demostrado a lo largo de los años que hará lo que sea necesario por mantenerse en el “candelabro” de la vida pública. Servil, pelota y baboso como él solo, no tuvo ninguna duda de poner su partido, Izquierda Unida, al servicio de Podemos con un único afán: mantenerse él en la poltrona el máximo tiempo que le fuera posible.

Tras los últimos sucesos acaecidos en Venezuela por los que Guiadó se ha proclamado como presidente de la República, para intentar así acabar con años de narcodictadura, de muerte y de pobreza provocados por el indecente presidente, Nicolás Maduro, el “neozelandés” se lanzó a tumbar abierta a defender al dictador a través de su cuenta de Twitter.

Golpe de estado, injerencias de la extrema derecha, no dudaba en utilizar los términos que le vinieran a la cabeza con tal de defender a su admirado y financiador Maduro, la pela es la pela. Claro que, esos términos nunca los ha utilizado en España con el golpe de estado que se lleva perpetrando durante años en Cataluña. Es más, para este pelota, para este “lameculos”, aquello es un derecho a decidir y los venezolanos tienen la obligación de morirse de hambre puesto que viven bajo el yugo comunista y eso, para Garzón, debe ser muy “chachi”.


Después siguió y siguió diciendo sandeces. La extrema izquierda a nivel mundial está muerta de miedo porque ya se les ha visto hace mucho tiempo su plumero mentiroso, golpista y adoctrinador. De hecho, aquí en España no les queda más que dos telediarios y lo que está sucediendo en Venezuela no es más que la punta del iceberg de lo que les pasará a nivel mundial a estos comunistas cutres y vividores.

Espero y deseo que todo esto nos lleve a un cambio también en España y que mandemos a todos estos, empezando por el okupa Pedro Sánchez, a su puñetera casa. Así, la próxima vez que Garzón se quiera tirar otro mes de vacaciones en Nueva Zelanda, tendrá que pagarlo con su propio dinero, con el fruto de su trabajo y no con el que saca de medrar, de manipular y de servir el café a amados líderes comunistas.