La economía de mercado descansa sobre valores morales

La historia es desde luego una gran maestra y la economía también tiene su historia. En la entrevista de hoy, veremos que podemos aprender de la historia económica reciente de España y a la luz de ésta ver que debemos hacer.

Resulta indudable, que desde los planes de desarrollo en 1959, España conoció el mayor progreso económico de su historia. Podríamos detenernos en hablar de determinadas variables (como la renta nacional, el PIB…) sin embargo el objetivo, se centra en mostrar que hizo posible ese despegue económico (reformas, fiscalidad…) y su eco en la actualidad.

Para ello, contamos con don Diego Sánchez de la Cruz, analista económico y director de la consultora Foro Regulación Inteligente. Imparte docencia en el Instituto de Empresa y otras universidades. Su último libro, Por qué soy liberal, se publicó en Ediciones Deusto. En términos de ideas, se define como liberal clásico.

No está en nuestro ánimo hacer una entrevista sobre el pasado, pero si ver lo que funcionó y lo que claramente fracasó.

A modo introductorio, sustancialmente, ¿qué es lo que causó ese milagro español?

El milagro español, de cuyo arranque se cumplen ahora sesenta años, es fruto de la apertura que experimentó la economía de nuestro país con el desarrollo del Plan de Estabilización. El desarrollismo disparó el crecimiento, congeló el gasto público, facilitó la llegada de inversión extranjera, tumbó numerosas medidas que intervenían los mercados… Como dijo Fuentes Quintana, el objetivo era “introducir la economía de mercado”. Y esa introducción fue posible y exitosa, gracias a figuras como la del propio Fuentes Quintana y a otros grandes economistas como Ullastres, Navarro Rubio, López Rodó… Además, aquellas reformas fueron vitales para avanzar hacia la democracia, puesto que permitieron el desarrollo de una clase media cada vez más fuerte.

¿Hemos olvidado como sociedad cuales fueron las claves del éxito?

Parte de las virtudes de aquella transformación descansaven en valores que sí han pasado a un segundo plano. La cultura del esfuerzo, la meritocracia, el respeto a la propiedad… Esos valores burgueses están hoy bajo ataque

Los sucesivos titulares del ministerio de economía no han hecho más que esquilmar progresivamente el bolsillo de los ciudadanos. ¿Se ha traducido una mayor presión fiscal en mayor bienestar de los ciudadanos?

Cuando el tamaño del Estado supera niveles mayores que el 25% o el 30% del PIB, el impacto del gasto público sobre el crecimiento y el bienestar deja de arrojar rendimientos crecientes. España mantiene un gasto superior al 40% del PIB, de modo que los reiterados aumentos de la presión fiscal redundan en una menor riqueza socioeconómica

La construcción del Estado de Bienestar (Welfare State) tiene como pilares fundamentales las pensiones, la seguridad social y la garantía de una vida digna a todos sus ciudadanos. Sin embargo, si hoy queremos mantener ese fin noble (que los ciudadanos vivan bien) ¿qué recetas no podemos seguir aplicando?

Los países nórdicos han demostrado que la única forma de hacer viable el Estado del Bienestar es conjugándolo con medidas de liberalización: cheque escolar, cheque sanitario, rebajas fiscales, desregulación, etc.

¿Es el estatismo la única vía para garantizar el acceso a la sanidad y la educación?

En absoluto. Una cosa es la titularidad de los servicios y otra su gestión. Los indicadores nos dicen que el sector privado obtiene mejores resultados en ambos frentes, de modo que la fórmula adecuada pasa por permitir que esas empresas sean proveedoras de dichos servicios, en un marco de competencia.

¿Hubiese sido posible que en la Europa de 1945-1970 (hasta la crisis del petróleo) la economía creciese con una pirámide poblacional invertida, como es el caso de la España de hoy? ¿Qué impacto por tanto la demografía en la economía?

Los problemas demográficos son dos: cada vez menos población joven y cada vez menos medidas de ajuste que adapten el gasto social a la prolongación de la esperanza de vida. Hay que dar pasos urgentes para solucionar estos dos males.

¿Desde cuándo el paro  español es estructural? ¿Qué reformas se deberían de hacer?

El paro español ya no es estructural. Desde el año 2012 vemos que la flexibilidad laboral reduce con intensidad el desempleo. Se está creando medio millón de puestos de trabajo. La mitad de ellos son indefinidos. Lejos de funcionar mal, la reforma ha sido un éxito. Implementar estas medidas ha salvado 900.000 empleos. De hecho, si se hubiese aplicado este sistema desde 2008, el paro habría llegado a tres millones de personas, no a seis.

¿Implicaría una mayor flexibilidad, un aumento de la precariedad?

Desde que se ha flexibilizado el mercado de trabajo vemos que se crea más empleo, que aumenta el trabajo indefinido, que el peso relativo del empleo a tiempo parcial se va reduciendo…

Sin duda un titular que sorprende es el siguiente. ¿Es cierto que España paga pocos impuestos respecto a Europa?

La economía de mercado descansa sobre valores morales

España tiene tipos fiscales altos pero sus bases imponibles son muy estrechas, en gran medida porque hay tres millones de personas que siguen sin trabajo. Necesitamos todo lo contrario: impuestos bajos que permitan crear riqueza y bases amplias que aumenten la recaudación total y reduzcan el esfuerzo fiscal asumido a nivel individual. Por otro lado, es un error pensar que subir impuestos implica recaudar más. De hecho, la recaudación sube a tasas del 4% en los últimos años sin necesidad de subir los tributos.

Los padres de la economía moderna, creían necesaria la existencia de una atmosfera moral que contribuyese a la vida buena en continuidad con la filosofía clásica, ¿qué relación hay entre economía y moral?

La economía de mercado descansa sobre valores morales: el respeto a la propiedad ajena, la tolerancia de ideas diferentes, el reconocimiento de la dignidad humana, etc.

De forma breve, ¿cuál es su previsión económica para el 2019?

Menos crecimiento (en torno al 2%), menos creación de empleo y deterioro generalizado de las expectativas económicas. Si se aprueban los Presupuestos Generales que ha presentado Pedro Sánchez, habría que revisar a la baja estas expectativas, que ya de por sí son peores.

Muchas gracias por su atención

Gracias a usted.