Estado de Desecho
Rivera, Sánchez e Iglesias

“Dime de que presumes, y te diré de qué careces” dice el refrán.

Y es que mientras escuchábamos a los políticos de uno y otro signo repetir hasta la saciedad, con motivo de algún atentado, aquello de “No podrán con la democracia. Vivimos en un Estado de Derecho”, muchos comprendíamos a medida que avanzaba el tiempo, que cada vez ésta afirmación quedaba más vacía de contenido.

Del uno al otro, va un trecho. Un trecho que hemos tardado tardado cuarenta años en recorrer, y que podrían haber sido muchos menos si González, Aznar, Zapatero o Rajoy hubieran tenido la misma catadura moral que el actual “presidente” Sánchez Castejón. Vamos, que pese a las ignominiosas políticas de cualquiera de los anteriores en diferentes áreas, casi dan ganas de aplaudirles y darles las gracias, porque aun habiendo sentado las bases de lo que ahora padecemos, no tuvieron sin embargo la falta de vergüenza de que hace gala el Sr. Sánchez para ir un paso más allá. Así pues, ¡Gracias, queridos presidentes por haber tenido la deferencia, por la razón que sea, de de no habernos penetrado hasta el fondo!.

Se dice que fue D. Ramón María del Valle Inclán quien introdujo en nuestra literatura el género conocido como “Esperpento”. Consistía éste en presentar al lector una visión deformada y grotesca de la realidad. Hoy, y tras casi cien años después del nacimiento del género, ya no es necesario recurrir al uso de los espejos cóncavos o convexos en los que se inspiró. Se han superado ampliamente las expectativas, pasando de ser una mera ficción, a una cotidiana realidad. Y como no podría ser otra manera, es la izquierda, con la complaciente indiferencia de la “derechita” cobarde y acomplejada, la que ha puesto patas arriba a nuestro Estado.

En España son los partidos políticos transformados en auténticos viveros de la ineptitud los que fomentan ese esperpento cotidiano, habiéndose convertido en auténticos refugios de lo más oscuro del intelecto hispano, y donde esos pseudo-intelectuales hallan al fin la lanzadera hacia el éxito. Un éxito que por carecer de la necesaria aptitud no pudieron alcanzar en el sector privado.

Pero no nos engañemos. Los políticos sólo son una representación a escala reducida de todo el espectro social, que encuentran en la política la vía perfecta para dar salida a su ambición. Gracias a esa vía, hombres como Sánchez, a pesar de su manifiesta mediocridad pero poseedores de un desmesurado ego, y sin un freno que los retenga pueden comportarse como auténticos déspotas, tal y como estamos viendo, y lo que es peor, si nada lo impide, asistiremos al nacimiento de un tirano.

O el caso de Rivera.

Un hombre inteligente. Viva imagen del perfecto “Sofista”. Capaz de defender una postura y su contraria, con el mismo énfasis y convicción tras guardar sus principios, si es que alguna vez los tuvo, en una cajón y ponerse al servicio de quienes desde Europa pugnan por subsumirnos en el impersonal absurdo del “Nuevo Orden Mundial”.

Lo de Casado es tema aparte. Supera en inteligencia al anterior. Es un hombre de convicciones, se le nota. Incluso podría llevar a cabo la tan necesaria regeneración de su partido, de no ser por la falta de carácter. Los tiempos de consenso han pasado amigo Casado. Estamos en un momento clave de nuestra historia como pueblo y por ello son necesarios hombres sin miedo. Hombres como Abascal u Ortega Lara, ambos llevados a las mismas puertas del Averno por los asesinos de ETA y que lograron superarlo.

De Iglesias en cambio, no se puede decir nada. No hay nada destacable en él. Nada,a excepción de ser un hijo del rencor, del odio. Un ser que se alimenta de la “Nada” y que tras de sí, sólo dejará la Nada. (Y creo que un chalecito en Galapagar). Es la esencia misma de la Izquierda española.

Pero del esperpento, de ese deshecho que es nuestro Estado actual también somos responsables quienes haciendo ostentación de un paradigma ético que enlaza con lo mejor de nuestro pasado como pueblo, no supimos reaccionar a tiempo de evitar lo que sabíamos se avecinaba. Veíamos al pirómano prender el foco del incendio e implorábamos a Santa Bárbara para que lo apagase con una tormenta. Es decir, pese a ver la podredumbre apoderarse del Estado, aún confiábamos en él.

¿Podemos pues considerarnos “buenos” todos quienes aun sin participar de esas absurdas y antinaturales posiciones, hemos aceptado con nuestro silencio y pasividad el avance de esas ideas?

Todos sin excepciones, y aquí debemos asumir la responsabilidad que de ello deriva, hemos contribuido al surgimiento de unas generaciones que amenazan con destruir todo aquello que amamos. Que ignoran la Historia o tienen una visión errónea o interesada de ella. Chavales sin pasado que viven a lomos del “Carpe Diem”. Con un intelecto sumergido en un Relativismo que ni siquiera comprenden, imbuidos de derechos y carentes de obligaciones.

Cabe destacar que la mayoría de ellos son acólitos de Iglesias (podemitas) que al igual que él respiran la Nada y se llenan de ella siendo así perfectamente maleables para ser usados como peones al servicio de cualquier corriente o ideología por absurda que ésta pueda ser. Para ellos, aquello que dice Máximo Décimo Merídio (Gladiator): “Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la Eternidad” es una una frase tan vacía como su propia existencia, pues no son conscientes de que trascender es la misión del hombre en la vida.

Así pues, nuestra responsabilidad para con ellos nos obliga a sacarlos de su error. Hemos de enseñarles que tal y como decía el profesor J.L. Aranguren: “El hombre tiene que trascender toda objetivación, toda fijación, incluso al Estado, siempre impersonal para alcanzar la “subjetividad” de la existencia. La existencia, es la aceptación del peso del pasado, es herencia y es destino. Justamente por eso es afectada por su destino”.
Estar en el mundo es estar con otros, es compartir el destino histórico de la comunidad, del pueblo. La existencia de la comunidad consiste pues en la repetición de las posibilidades recibidas, en asunción de la herencia con vistas al futuro. En virtud de esta repetición, la existencia misma elige a sus héroes…y a sus villanos.

No amigos. No podemos, no debemos seguir por la senda que vamos, y debemos ser extremadamente cuidadosos con las opciones que elijamos. De ello dependerá no el desandar el trecho que nos trajo a este “Estado de Deshecho”, pero si emprender un nuevo camino, largo, difícil, hacia la restauración de la convivencia, y por ende, de la Democracia.
Mi opción personal es ya conocida por muchos. Opté por la militancia en VOX mucho antes de las pasadas elecciones andaluzas.

Y no me equivoqué. Pese a haber entrado “de puntillas”, hemos provocado la misma reacción que elefante en cacharrería. Si antes decía que la izquierda había puesto el país patas arriba, el mismo efecto hemos provocado en el espectro político. Con tan sólo doce diputados regionales, y el apoyo decidido de cuatrocientos mil andaluces hemos conseguido gracias a la firmeza de nuestras convicciones romper los tabúes que cerraban el necesario debate en torno a la LVG, la LMH, o la inmigración.

Estoy convencido de que si optan por apoyarnos de cara a las próximas citas electorales, y a pesar de la dureza del camino emprendido, conseguiremos sacar adelante el único proyecto de nuestra agenda: Una España en la que todos, repito Todos tengamos cabida en igualdad de condiciones. Una España en la que podamos confiar, porque será realmente un Estado de Derecho en el que la víctima será protegida y el criminal condenado como responsable único de sus actos, a la inversa de lo que ocurre hoy, en que a vosotros, pacíficos lectores, se os considera co-responsables del crimen. Pero para dejar atrás el esperpento, es necesaria su confianza y apoyo, porque como ya he dicho, y a los últimos acontecimientos de acoso me remito, no será fácil.

Para el marxismo, no es la Voluntad del hombre, sino el Estado a través del control de los medios de producción quien escribe la Historia. Para nosotros, es justo lo contrario. Es la Voluntad del hombre, es nuestra Voluntad, de la que andamos sobrados, la que escribirá una de las páginas principales de nuestra Historia, siempre contando con vuestro apoyo. Dejemos los medios de producción al sector privado. ¡Uníos a nuestra tarea!

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