decretos ley

Esta semana se planteaban en el Congreso ocho decretos ley para ser ratificados, todos ellos de una gran relevancia social. Durante los meses que lleva de mandato el gobierno socialista 18 veces planteó esta medida con buenos resultados.

El artículo 86 de nuestra constitución habla sobre esta medida, el decreto ley, viene a decir que es una norma sutil y rápida, adecuada para hacer frente a situaciones imprevisibles, pero que solo se da en caso de extraordinaria y urgente necesidad. Se ve que el señor Sánchez de lo que tiene urgencia es de sacar ciertas partidas por miedo a la no aprobación de los presupuestos, empieza a tener esta medida como una herramienta habitual para así no tener que llevar sus “ideas” ante el Senado. Aunque tampoco es que le esté yendo demasiado bien ya que como anunciaba al principio del artículo esta semana se querían aprobar unos cuantos decretos ley, la mayoría fueron validados, pero con uno de ellos venía la discordia y estamos hablando del decreto ley de la vivienda; lo que se pretendía era modificar la actual regulación de los alquileres, pero como si de una piedra en el zapato se tratase, Podemos y ERC se han negado a convalidarlo ya que según ellos no se había incluido su petición de que los precios de los alquileres estuviesen delimitados a través de los ayuntamientos.

El gobierno sabía que hacer cambiar de opinión a los dos partidos mas grandes que estaban en contra no iba a ser una tarea fácil, así que dio la opción de que una vez validado el decreto ley se haría una votación para que se tramitase como proyecto de ley para así introducir enmiendas. Pero esto no fue suficiente para hacer cambiar de parecer a Podemos y ERC, por lo que 243 diputados han votado en contra convirtiendo este decreto ley en la primera derrota de este tipo de iniciativas excepcionales desde que gobierna Pedro Sánchez.

Desde mi más humilde punto de vista me gustaría decirles a los señores del gobierno que lo único que están consiguiendo, reutilizando a su antojo esta medida de urgencia es difuminar una de las “normas” de la democracia, que es la división de poderes.

En algunos casos resulta difícil poder argumentar la urgente necesidad, sabemos que muchos de ellos simplemente se hacen para poder sacar las partidas económicas que el ejecutivo de Pedro Sánchez tiene en mente, pero no se puede abusar de algo que en su momento se creó con otros motivos.

Y hoy me gustaría terminar con unas palabras del filósofo Montesquieu para que todos reflexionemos sobre ellas: “el peor de los Gobiernos es aquel que ejerce la tiranía en nombre de las leyes”.