Cuernos y toros

Cada día que pasa nos estamos metiendo todos, sin excepción alguna, en la extravagancia, ridiculez y lo grosero, nos hemos tirado al barro con una valentía que va rayando con la traición y posiblemente con un delito que algunos las vemos así y otros no lo ven, los que los cometen con un sentido de naturalidad, bien sea en hechos o con palabras escritas que, dicho sea de paso, están en casi todos los niveles de nuestra España. No hay un estamento en la sociedad que se escape. Las categorías que había antes se han ido perdiendo con el paso de los años, no me refiero a esa categoría que podéis estar pensando, me refiero a la moral, la disciplina y las conductas que toda persona debe calibrar en sus trabajos cotidianos. Y, si hablamos de políticos, estamos viendo las maneras de ocuparse queriendo romper nuestra querida España.

No he tenido que pensar mucho para darle nombre a esta introducción de Cuernos y Toros o viceversa. Los toros los hay de muchas clases, de cuyos cuernos les valen nombres variopintos, tanto por sus pelajes como por sus encornaduras. Sobre esto habría mucho de qué hablar, los hay los llamados cornibrochos, cornigacho o bizco entre otros nombres. Entre ellos están los más sanguinarios, los astifinos, los que pueden hacer con sus cornamentas un descocido en cualquier momento. Pero para cuernos los que ponen los hombres u hembras en cualquiera de las esferas de nuestro entorno. Para poner los cuernos no hace falta cambiar de “jaco o de jaca”. A las personas según sean de este o de cualquier sitio, por decir algo, su “perfil genético”  se lo oí decir hace bastante tiempo a un mandamás de una provincia Vasca, comparándola con las de las otras provincias que anidan en España.

Llevamos tiempo que, en Cataluña, aquí los “morlacos” fingen o se hacen los tontos, (morlaco según la RAE) e ignorantes politiquillos se creen que los demás somos majaderos o necios. Si estos engreídos se tragan todo cuanto les echan los conductores del gobierno: ¿por qué no inhabilitamos a esta calaña y los echamos al establo lo mismo que se hace en una corrida a los toros lisiados? Pues porque los “veterinarios” de turno son simples becarios porque aún no han aprendido su oficio.

Si fuesen veterinarios de verdad los hubiesen echado al corral y de allí al matadero—en sentido figurado—aunque a decir verdad lo mismo ni tan siquiera servirían para “correbous”. Cada día que va pasando abrimos más los ojos y vemos que no solo los toros tiene  cuernos  los tiene también los carneros, las cabras, y los ciervos y a los machos de las cabras, según la DRAE, se le domina Cabrón. Sonaría raro la palabra “Cabrón” aunque también se llama macho cabrío y en algunos aledaños de las ganaderías se les llama “cabra macho”.