Juan Fernando López Aguilar Ley Violencia Género
Juan Fernando López Aguilar (Captura de pantalla lainformacion.com)

Se encontró con la horma de su zapato

Parece como si no hubiera ocurrido nunca, como si se hubiera corrido un tupido velo sobre esta noticia, pero la realidad es que el ministro que se inventó la Ley de Violencia de Género tuvo que sufrir ese invento en sus propias carnes. A día de hoy casi nadie se acuerda de aquello y mucho menos los socialistas. Pocos meses después el asunto fue archivado, pero lo que es evidente es que López Aguilar no tuvo que sufrir el mismo calvario que otros hombres para conseguir ser exculpados.

El 28 de marzo de 2015, mientras López Aguilar estaba en pleno proceso de divorcio de su ex-mujer, Natalia de la Nuez, la policía tuvo que acudir a su domicilio tras un incidente que provocó un incendio. Se remitía entonces un atestado por violencia de género y, pese a las palabras de De la Nuez en el acta de declaración, en la que decía que López Aguilar le había dedicado frases como “foca apestosa” o relataba un episodio de violencia física, nunca llegó a denunciar al que había sido su marido.

El caso fue definitivamente archivado el 21 de julio de 2015 tras llegar al Tribunal Supremo. Las palabras de su ex-mujer en la entrevista concedida a Antena 3 Canarias, demuestran que ella no tiene ningún rencor contra su ex-marido y que empatiza con el sufrimiento por el que, como es normal, él estaba pasando en aquellos momentos.

Pero ese sufrimiento es el que él mismo ha provocado a miles de hombres en este país con esa Ley tan injusta que su cabecita loca ideó. Cuando en su momento se le preguntó por la posibilidad de que esa Ley provocara que hubiera denuncias falsas, su comentario fue vergonzoso: “las posibles denuncias falsas son un coste soportable”.

¿Seguro? Habría que haberle preguntado a López Aguilar en aquel momento si el dolor que a él mismo le había provocado su proceso personal fue para él tan soportable como él creía que lo sería para los demás. La cruda realidad es que gracias a él hay muchos hombres y abuelos paternos que están pasando por un dolor difícilmente soportable. Y no durante algunos meses como él, durante bastantes años.

No sé si a día de hoy y después de todos estos años, él será consciente del monstruo que ha creado. Desconozco si el haber sufrido esa Ley en sus propias carnes le habrá servido de algo pero lo que tengo claro es que no tengo la más mínima empatía hacia él. Pasó por lo que pasó pero tuvo la gran suerte de que su ex-mujer le quisiera bien y no quisiera machacarle, como hacen otras con sus ex-parejas.

Y esos hombres cuyos casos todavía no han sido archivados y que son falsamente acusados siguen sufriendo por su culpa. Dice Natalia de la Nuez en el vídeo que López Aguilar vive en un eterno sentimiento de culpa casi enfermizo. En este caso no es enfermizo y es totalmente merecido. Vergüenza debería darle.