Cristina Fallarás hombres
Cristina Fallarás (Wikipedia)

Infumable

La verdad es que si me pongo a analizar la trayectoria vital de Cristina Fallarás a lo largo de estos últimos años, por lo menos la que conocemos a través de la televisión, deduzco que el recurrir a decir tonterías, provocar y sus faltas de respeto, es tan solo una forma de vida.

Muchos recordamos sus apariciones televisivas de los últimos años en las que nos hablaba de sus problemas económicos y su inminente desahucio. A partir de ahí, debió dar mucha pena a los medios progres y fueron colando a Fallarás en todos los programas que podían. De ver a una Fallarás intentando dar pena por sus problemas, pasamos a ver a una Fallarás provocadora, faltona y maleducada, sobre todo con los hombres, con los varones.

Son ya muchas ocasiones, demasiadas, en las que esta provocadora ha faltado al respeto a muchas personas, a demasiadas. Unas veces lo ha hecho por la ideología de esas personas, otras por sus creencias religiosas y, en la mayoría de los casos, por el mero hecho de haber nacido hombres. Tan simple como eso, tan simple como ella, tan simple como tratar de vivir mejor de lo que había vivido y no encontrarse con unos problemas económicos como los que tuvo y que ella se ocupó de difundir por todas partes.

La última memez de esta pobre mujer. Y digo pobre mujer en el peor de los sentidos, puesto que alguien que tiene que recurrir a esto para ganarse la vida es una pobre persona, es simplemente patética.


No puedo llegar a pensar ni por un segundo que un cerebro normal pueda decir algo así. Entiendo, entonces, que ella lo hace porque cree que esta es la única forma con la que se va a poder seguir manteniendo en el candelero o que, simplemente, se cuente con ella para futuros programas.

Su tuit, su frase, es más simple que provocadora, y mira que de provocadora tiene mucho, demasiado. La mejor respuesta, insultos aparte, le ha llegado de una tuitera a la que estoy seguro que no podría contestar nunca.


Si los únicos recursos que tiene Fallarás para mantener sus ingresos y no volver a pasar situaciones pasadas son estos, estamos seguros de algo: volverá a pasarlo económicamente mal. Y ese no es un deseo que tengamos hacia ella, ni hacia nadie. Es una realidad de vida que la propia vida te enseña con el paso de los años.

Llegará algún día en el que cansará incluso a los suyos y ha puesto el listón tan bajo que se le encasillará en ese personaje de por vida y nunca podrá remontar. Siempre quedará como una tarada provocadora y nunca se le tomará en serio aunque pueda tener algunos momentos de cierta lucidez. Tiempo al tiempo.

3 Comentarios

  1. Antecedentes de Cristina Fallarás: primero trabajó en uno de esos periódicos gratuitos, pero cuando éste cerró, Cristina Fallarás se quedó sin empleo. Después Arcadi Espada (sí: el mismísimo Arcadi Espada) le ofreció un puesto en “Factual”, un diario digital de pago que resultó ser un grandísimo fracaso económico. Yo fuy una de las suscritoras de dicho periódico, y recuerdo muy bien que Cristina Fallarás enviaba cada día al correo electrónico de los suscriptores una especie de “diario” sobre lo que ella misma iba haciendo; en cierta ocasión, contaba con todo el regodeo cómo había esperado hasta el último minuto para no dar la noticia de un hombre que había sido gravemente herido por su mujer (como al final no se había muerto, la merecía no había que darla…, el que estuviera en la UCI, cuando se trata de un hombre, parece que sólo es una broma). Tras la ruina de “Factual” (en la que algo tendría que ver la inanidad de esta redactora), Cristina Fallarás se fue al paro, todo ello complicado además con no sé qué rupturas o divorcios; el caso es que la encontramos meses después, llevando un blog en el que nos cuenta llorosa cómo está a punto de ser deshauciada de su piso y sin saber cómo dar de comer a su prole. En fin, es comprensible que después de todo este cúmulo de fracasos la mujer se apunte al carro de moda para sacarse un dinero; supongo que ya habrá comprendido que no tiene talento ninguno y que sólo puede aspirar a ser una matona al sueldo de quien la contrate.

  2. Perdón por algunas erratas en mi comentario anterio: “fuy” (en vez de “fui”), “la merecía no había que darla” (por “la noticia no había que darla”).

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