Cincinato

A principios de junio de 2018 casualmente tuve un encuentro con un antiguo profesor de Lengua Latina en un viaje a la costa andaluza. Nos alegramos mucho de vernos y empezamos a charlar sobre diversos temas hasta que llegamos a la política actual, los bajos perfiles de nuestros representantes y la política como medio de vida. Mi profesor comentó que ya no había “Cincinatos” y me hizo recordar la figura del político romano.

Para los que no conozcan al personaje, se lo traigo a estas páginas sin pretensiones historiográficas sino solo didácticas. En un futuro artículo estudiaremos las fuentes (Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso, Aurelio Víctor, y Lucio A. Floro) que nos relatan la vida y, sobre todo, la leyenda de este romano insigne.

Lucio Quincio Cincinato, cuyo cognomen -Cincinato- significa el del pelo ensortijado o rizado, nació en Roma circa 519 a.C. Vivió una época apasionante: en 509 a.C. se instauró la República romana con la expulsión del rey Tarquinio el Soberbio, la creación del Senado permanente bajo el mando de dos cónsules con poderes compartidos anualmente, además de la creación de otras magistraturas, las luchas de los patricios y los plebeyos, la elaboración de la Ley de las XII Tablas, etc.

Elegido cónsul en el 460 a.C. en esos tiempos convulsos por la amenzas de invasiones de otros pueblos, y ante la situación límite de las guerras de los ecuos, el Senado lo hizo “dictator”-sin las dramáticas connotaciones que adquiriría el término en el s. XX, sino como magister populi- en el 458 a C, por su inteligencia y virtudes para salvar al cónsul y al ejército romano asediado.

Cincinato salió victorioso tras seis días de contienda, entrando con honores en Roma. Lejos de lo que sería previsible, renunció no solo al poder absoluto que el Senado romano le había otorgado durante seis meses, sino también a la recompensa y a los honores logrados.

En el 439 a. C. el Senado nuevamente lo volvió a investir dictator por los enfrentamientos entre patricios y plebeyos ante un golpe de Estado liderado por el Tribuno de la Plebe Espurio Manlio en contra de la joven República, evitando así una guerra civil. Tras lograr su objetivo, renunció nuevamente al poder absoluto, a los subsiguientes honores y volvió a su vida agraria, muriendo pocos años después en el 430 a. C.

Por su valentía, aplomo, audacia, capacidad estratégica, convicción, talento político y virtudes, Cincinato encarnó el modelo del civismo político romano, la confianza de los gobernados hacia el gobernante y el respeto del pueblo. Tolerante, apaciguador, humilde y discreto fue paradigma del compromiso cívico, inteligencia práctica, de fidelidad a la República, la visión de Estado, la honestidad, la rectitud, la confianza, la honorabilidad, la modestia, la integridad, la nobleza, la austeridad, la falta de ambición personal, servicio público desinteresado, el límite preciso y necesario de un mandatario, del sentido y bien común.

Intrigada por la repercusión del insigne romano, busqué si había una sociedad, un colectivo o agrupación civil que se identificara con los valores encarnados por Cincinato en España. No, por lo menos en la Red, como era previsible; pero encontré The Society of the Cincinnati -fundada en 1783- en honor a George Washington, que era considerado el Cincinato estadounidense por su renuncia como Comandante en Jefe tras la Guerra de la Independencia, siendo posteriormente el primer presidente de los Estados Unidos en 1789, y como de todos es sabido, renunció, a su vez, a su tercer mandato como tal.

Reproduzco este párrafo de la entrada de George Washington en Wikipedia: “ Antes de la finalización de su período de gobierno se retiró nuevamente a la vida civil, estableciendo un importante precedente de transición pacífica que ha servido de ejemplo no solo en los Estados Unidos sino también en otras futuras repúblicas. El Discurso de Despedida de Washington fue una introducción a la virtud republicana y una severa advertencia contra el partidismo, la sectorialización y la participación en guerras en el extranjero.” Asimismo, la ciudad de Cinninati, Ohio, toma su nombre en honor a los cincinatos.

Coda: retomar esos valores y principios cívicos nos acercaría a las democracias avanzadas.