brexit

Hoy me gustaría tocar un tema el cual en un par de meses se llegará a su final, y es el Brexit. Para aquellos que no se aclaren muy bien con este asunto les daré un par de pinceladas, la palabra en sí viene derivada de dos palabras, por un lado, Brittain y por otro exit, la palabreja en cuestión hace referencia a la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El referéndum para esta salida tuvo lugar el 23 de junio de 2016 mientras David Cameron era primer ministro y este y su ejecutivo eran partidarios de la permanencia, pero tras el 52% de los votos a favor de marcharse de la Unión el que hizo la maleta fue él.

Es cierto que el resultado del referéndum no es vinculante, se podría bloquear la salida, pero su costo político sería muy elevado ya que estamos hablando de ir en contra de la mayoría del electorado, además el artículo 50 del tratado de la Unión Europea da pleno derecho a cualquier estado miembro a marcharse cuando así lo deseen.

Estamos casi en la recta final de este divorcio europeísta, llegados a este punto hay tres soluciones, aceptar el acuerdo de Bruselas, lo que significaría acatar sus normas sin posibilidad de negociación, seguir sin acuerdo o parar el brexit, siendo como son los británicos me da que ninguna de las tres les viene bien, no están dispuestos a aceptar el acuerdo de Bruselas, seguir para adelante solos es romper demasiadas barreras las cuales el día de mañana nuestros descendientes no sé si serán capaces de volver a construir, y para parar el brexit necesitarían un nuevo referéndum y volveríamos al principio otra vez.

La cuestión es que los británicos son como el perro del hortelano, que no come ni dejan comer, es decir, ellos no quieren Europa, no quieren que el país siga en la unión aduanera, ni tampoco el acuerdo de Theresa May, pero son tan ofuscados que no pueden llegar a una mayoría social parlamentaria sobre cómo quieren el brexit.

Desde mi punto de vista el gran problema llega cuando la respuesta a una pregunta tan importante se simplifica en un si o un no. A algo de tan gran relevancia como es la ruptura de una gran potencia con el resto del continente no se le puede pedir una respuesta tan banal. La mitad más uno ha dicho que si al referéndum de Cameron, pero ese si iba con un pero, no es tan simple el divorcio, no puedes separar un país solo porque se les antoje a unos cuantos, los referéndums están muy bien para ciertos acuerdos, pero para un proceso con caída hacia el abismo no es válido.

A estas alturas y desde mi punto de vista, cualquier escenario fuera de la Unión Europea es peor que estar dentro.

Y en palabras del profesor Barreiro Rivas: es el esfuerzo que hizo la democracia más vieja del mundo, para simplemente meterse en un problema gratuito y estúpido”.

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