entramos en un nuevo año

Estamos en una encrucijada que no nos atrevemos a vislumbrar por los cauces que nos puede llevar una sinrazón de grandes dimensiones, ninguno de nosotros sabemos en estos momentos hasta donde el ser humano está desasistido y desorientado para defenderse de una manera cruel y despiadada por principios equivocados, o al menos donde una amalgama de sinsabores y sufrimientos son acogidos por unos partidos que solo se aprovechan de tanta injusticia y depravación. De manera sucinta no dejaré de agarrarme al nuevo año que hemos entrado, veremos  acontecimientos que vamos a vivir los españoles durante este próximo año. Hemos tenido elecciones hace un mes para la Junta de Andalucía, no señalo las demás elecciones que están por venir, tiempo habrá para mantener otras consideraciones sobre las demás, tiempo habrá para hablar de ellas.

No somos conscientes de que el paradigma moral dominante en nuestra sociedad es una mescolanza de relativismo, hedonismo, materialismo, etcétera, con una gran ofensiva  propia de un sociedad  anticristiana, propia de una sociedad que vive a espaladas de Dios. A lo que se une una corrupción en continuo aumento en numerosos estamentos de una colectividad  que hacen tambalearse al propio Estado de Derecho, como consecuencia de todo esto de la destrucción de los valores éticos y morales de los que la sociedad se nutría. Estamos en una disyuntiva muy grande, puesto que todos nosotros soñamos algún día hacer algo importante para que nuestra España fuese más próspera donde todos los políticos fuesen más honrados en sus obligaciones habituales e incluso pensaran más en el vecino de enfrente que el de su propio partido. La paz se construye sin violencia alguna. Donde las injusticias no nos salpique y que la corrupción pasara a mejor vida para que no nos deje de robar siquiera un solo céntimo de euro.

España es un país desarrollado, de conciencia inteligente. Hemos estado 40 años allanando asperezas en todos los terrenos, donde la prosperidad, nunca se llegará a su estado perfecto, ya que la grandeza del ser humano no tiene límites. No miremos hacia atrás, no miremos las dádivas que nos ofrecen algunos partidos, no olvidemos que el salario de un trabajo honrado es el único bien que tiene el trabajador para el sustento de su familia; mandemos al cuerno los cuentos y la fabulas fuera de nuestra tierra como si se tratase de un circo ambulante, en cuyos carromatos están llenos de engaños, mentiras y estafas. De esa amalgama que antes aludía de sinsabores y sufrimientos son aprovechados por unos partidos que solo se benefician de tanta injusticia y depravación. De manera sucinta no dejaré agarrarme al último chaleco salvavidas que son los votos, a lo que nos debemos agarrar los demás mortales, puesto que estos maestros errantes de la política solo tiene eso, su pobreza de espíritu y su falta de moralidad hacía sus prójimos. Aleluya, aleluya, no miremos hacia atrás, miremos hacia adelante y juzguémonos nosotros mismos.

“La mentira es la base de la ley de la política, de lo que llaman justicia. La verdad es el primer impulso de tus pensamientos” (Anónimo).