Vox o el despertar de Epaña

Que los hechos que están sucediendo en la España actual guardan una enorme similitud con lo acaecido en la llamada Primavera Trágica de 1936, es evidente. Basta para cerciorarse con informarse un poco de lo que pasó en aquella España. La formación de un Frente Popular marxista-separatista antiespañol que azuza a su jauría rabiosa contra todo opositor para amedrentarlos con su terror, la ausencia del Estado de Derecho, la impunidad casi absoluta para los que conculcan la ley, las agresiones e insultos a los símbolos que representan a España, la desprotección de nuestro proyecto unitario como nación, la frívola renuncia a nuestra cultura y el abandono de los valores que hicieron posible España, es lo que padecemos y sufrimos en los últimos quince años, situación que tiene un gran paralelismo con la de 1936. Todo ello agravado por Gobiernos y partidos políticos cómplices de estas fechorías, apoyando y financiando a los destructores de la nación española.

En lo poco que no coincidía la realidad actual con la etapa anterior a la Guerra Civil es en la falta de un partido político y un líder que ilusionara a la sociedad española, que la enganchara para un proyecto de defensa de España, pues en la Primavera Trágica sí había partidos políticos y líderes patriotas, como el mártir José Calvo Sotelo y su Bloque Nacional. Pero la llegada de Vox y su presidente Santiago Abascal ha cambiado el panorama político de manera vertiginosa e inesperada, con esa ausencia total de complejos de Abascal para decir las verdades a la izquierda y a su tiranía de lo políticamente correcto, y para desenmascarar a unos medios de comunicación totalitarios que lanzan a su KGB de reporteros a perseguir y difamar al disidente.

La brutal cacería que soporta Santiago Abascal se parece mucho a la sufrida por José Calvo Sotelo hasta su vil asesinato por los socialistas de Prieto, por su patriotismo, valentía y defensa de España, y de sus raíces, tradiciones y civilización. Así, tras el relativo declive de Gil Robles después de las elecciones de febrero de 1936, Calvo Sotelo fue el portavoz de la resistencia y el heraldo de la rebelión con su enorme personalidad y energía, suministrando a toda la derecha la conciencia de unidad y del peligro que les amenazaba: “Cuando las hordas rojas del comunismo avanzan, solo se concibe un freno: la fuerza del Estado… Y cuando falta la legalidad, en el deservicio de la patria, sobra la obediencia… conforme a nuestra filosofía católica” (12 de enero de 1936). También Abascal se erige en ese portavoz de la resistencia: “El objetivo de Vox desde su fundación es representar a esa España huérfana. Nosotros apelamos a una movilización intensa para echar a un Gobierno ilegítimo apoyado en los enemigos de España”.

Ningún líder político actual ha sentido en su familia la amenaza terrorista de forma tan continuada y brutal como en el caso de Santiago Abascal, que sufre un linchamiento salvaje por parte de partidos políticos, derecha incluida; medios de comunicación, que no reparan en insultos, difamaciones, manipulaciones y mentiras; y líderes políticos, como Pedro Sánchez, Susana Díaz o Pablo Iglesias y su “alarma antifascista”, que lanzan sus hordas para implantar el terror y adueñarse de las calles. Es el odio marxista que, como en 1936, responde a una metodología bolchevique: es el producto de la animalización consciente del hombre por el marxismo. “La izquierda nos ha dicho que somos de ultraderecha, xenófobos, retrógrados y fascistas” (Abascal). También en esto coincide el líder de Vox con Calvo Sotelo, amenazado de muerte varias veces en las Cortes y en los periódicos. Así, el 15 de mayo de 1936, bajo el titular “Sin careta. Calvo Sotelo y el pistolerismo fascista”, el órgano del PCE, Mundo Obrero, había escrito: “La defensa ardorosa, provocativa y cínica que ayer hizo Calvo Sotelo en la Diputación Permanente de los crímenes fascistas es toda una caracterización política de este lacayo de dictadores… La destrucción de todo esto es tarea inmediata del Frente Popular, con ese miserable Calvo Sotelo a la cabeza”.

La clave de Santiago Abascal, como en 1936 Calvo Sotelo, está en que ha alzado la voz en defensa de España y los españoles, una España debilitada por los partidos políticos y unos medios de comunicación totalitarios en un falseado contexto democrático. Por eso, cuando parecía que España estaba exánime, sin pulso alguno, rendida, resurge de nuevo a través de Santiago Abascal y su partido Vox. En su magistral “Madrid, de corte a checa”, Agustín de Foxá decía sobre el Alcázar de Toledo que los bolcheviques creían vencido: “…Se oyeron los gritos de triunfo de los milicianos que asaltaban las ruinas. Uno de ellos clavó la bandera roja… Y de repente ¡las ruinas contestaron…!… los milicianos huían asustados”. Hoy, España contesta de nuevo.

1 Comentario

  1. Realmente impresionante. Digno de aparición en medios de comunicación que no están al amparo de asesinos del pensamiento libre, de tu patria, de tu sentimiento.
    Enhorabuena!!

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