trampa disfrazada de humanismo

Raro es el día que no nos desayunamos con algún nuevo escándalo político. Desde las sociedades instrumentales creadas con la “sana” intención de evadir impuestos de una forma legal por parte de ministros varios, hasta la convocatoria de plazas de funcionario para asegurarse un sueldecito cuando al fin se vean obligados por la fuerza de los votos a salir del ámbito político, como es el caso de determinada concejal “podemita” del Ayuntamiento de Zaragoza. Todo ello, aderezado con un uso abusivo de “falcons”, helicópteros, y demás recursos públicos.

A la lógica polvareda levantada por los temas citados, se suma la “Campaña Andaluza”, que ha copado la información en medios y RRSS los últimos días.

Pero bajo esta revuelta superficie, discurren plácidamente proyectos que afectarán de un modo muy directo y con importantes repercusiones a nuestro modo de vida y de relacionarnos. Tal vez, y debido a su transcendencia, se silencian debidamente, o no se les da el necesario “aire” como para que puedan formar opinión.

Uno de estos proyectos, tal vez el más importante de todos ellos, es el “Pacto de la ONU para la Inmigración Segura, Ordenada y Regular”.

Este Pacto, será firmado por España, si nada lo impide, en una Cumbre que tendrá lugar en Marruecos los días 11 y 12 de diciembre próximos.

El texto del mismo, no tiene desperdicio. Se trata ni más ni menos, de modo resumido, de incorporar la Inmigración al ya amplísimo abanico de Derechos Humanos existente, y una vez incorporado, eliminar todas las barreras que los países, en justa defensa de sus intereses establecen para su protección.

El tema, es tan serio como aparenta.

Este Pacto, convierte el acto migratorio, en una “elección individual” surgida de la “necesidad”. Una “elección que es necesario acompañar, asegurar y perpetuar”.

Se dice por otra parte, que este Pacto, no es vinculante, pero todos sabemos como acaban, al menos en España las disposiciones “no vinculantes” ¿O no? Como ejemplo, ahí está la escandalosa excarcelación de terroristas fruto de una de esas resoluciones “no vinculantes”.

Y así, tenemos ante nosotros un Pacto de la ONU, que va a firmar un Presidente “legal” pero sin la legitimidad que deberían dar las urnas y que va a comprometer seriamente desde nuestras ya muy limitadas libertades hasta las relaciones sociales, como ya hemos dicho.

Incluye el Pacto 23 objetivos a cumplir. Van desde la construcción de un sistema armonizado de estadísticas locales, nacionales y mundiales sobre inmigrantes (punto 1) hasta el “Fortalecimiento de la Cooperación Internacional por una Inmigración Segura y Ordenada” (punto 23) u “Organización de Fronteras” (punto 11).

El acuerdo enumera la “Obligación de los Estados” para acomodar a los inmigrantes y garantizarles los derechos sociales que se correspondan con los estándares internacionales.

A modo de ejemplo:

El punto 5, insta a que los estados organicen la reunificación familiar y proporcionen a los recién llegados los mismos derechos a Sanidad, Educación y Servicios Sociales que los naturales del país de acogida. Así, ustedes, yo, todos los españoles que pagamos impuestos y hemos contribuido durante generaciones a construir un país con una protección y servicios dignos, deberemos compartir todo ello con quienes acaban de llegar y nunca contribuyeron.

Pero es el punto 17 de este Pacto el que directamente invita a la hilaridad. Absolutamente demencial, rozando el absurdo, por su planteamiento.

El punto 17, es un doble discurso que no se sabe por dónde cogerlo. Por un lado: “Los estados firmantes deberán comprometerse a eliminar todas las formas de discriminación. A condenar y perseguir los actos, expresiones y manifestaciones de racismo, xenofobia e intolerancia hacia los inmigrantes, incluyendo todos los medios de difusión, (prensa, TV, radio, RRSS, etc.)”. Pero, por otro lado, y en el mismo párrafo, “los estados signatarios, se comprometen a proteger la Libertad de Expresión” afirmando que un debate libre y abierto, contribuye a una mejor comprensión del fenómeno migratorio. Cómo se articulará esto, es un misterio.

Todos los párrafos del punto 17 predican implícitamente, que toda la violencia y el racismo sólo puede proceder de los naturales del país de acogida, ignorando la cruda realidad que demuestra justo lo contrario.

El párrafo “C” de este punto, establece que los signatarios promoverán “informes independientes, objetivos y de calidad en los medios de comunicación e internet sobre el “derecho a la inmigración”, así como “crear conciencia e informar a los profesionales de estos medios sobre temas de inmigración y terminología adaptada, estableciendo estándares éticos para la información y publicidad.

Este mismo apartado, también dice que “los signatarios negarán cualquier subsidio o asistencia material a cualquier medio que promueva la intolerancia, xenofobia, o racismo” pero todo ello con ¡pleno respeto a la libertad de estos medios! ¿Es, o no es para alucinar?

¿Cómo se puede promover el necesario debate y la libertad de expresión de los medios cuando se insta a recortar ayudas y perseguir al “disidente”?

¿Alguien, tras leer esto, puede dudar de que “Orwell” ha llegado para quedarse?

Así las cosas, todo está encaminado al reconocimiento, como ya advirtiera Louise Arbour (Comisionado especial de ONU para la emigración) de la inmigración como un “Derecho Humano” (más).

Para terminar, recordar que:

USA dijo “No”

“Rechazo la Ideología Globalista y sólo reconozco el patriotismo”                                          (Donald Trump)

Hungría dijo “No”

“El acuerdo es contrario al Sentido Común y la necesidad de restablecer las normas de seguridad en Europa”                                                                                                    (Peter Srijjarto M de AAEE)

Austria dijo “No”

“Existe el temor de que la inmigración se convierta en un nuevo Derecho Humano”.

Polonia, Australia, Rep. Checa, han dicho “No”.

¿Y nosotros? ¿miraremos cómo nos arruinan, cómo acaban con 2.000 años de Historia, de tradiciones, de valores?

No, no sólo está en juego nuestro futuro, está en juego incluso la Libertad y la Seguridad de nuestro presente.

Por Luis Lasala