VOX
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Estamos asistiendo últimamente, con mayor frecuencia de la que sería deseable al bochornoso y vergonzante espectáculo de ver, cómo un determinado sector de nuestra sociedad, invariablemente de izquierdas como ya es habitual en España, exigir, no se sabe muy bien, qué.

Unos, pasando por alto el más elemental respeto a las decisiones equívocas o no, adoptadas por el pueblo y refrendadas en las urnas, llaman a la movilización de sus “cachorros”, en contra de un partido, cuya “radicalidad” estriba en querer la recuperación de los valores tradicionales ligados a la cultura e historia común a todos los españoles. Si, también a los de izquierdas. Y a la defensa mediante las leyes de estos principios. Son éstos los conocidos vulgarmente como “podemitas”. Comunistas, cuyo pensamiento permanece anclado en los “caldos revolucionarios” de principios del S. XX.

Otros, como los socialistas del PSOE, compartiendo tesis con los anteriores, y todos ellos “disfrazados” de republicanos, exigen la instauración de una tercera república pidiendo para ello la reforma de nuestra Constitución que define la forma del Estado como “Monarquía Parlamentaria” alegando que “ellos no la votaron”. Como si una constitución debiera ser sometida a referéndum cada nueva generación.

Al mismo tiempo, y al amparo del poder, se elaboran leyes de dudosa legalidad que vulneran derechos como la Presunción de Inocencia, el Derecho a la Propiedad, la Libertad de Expresión, etc. alegando razones de “equidad” o “justicia social”.

Y puesto que ante el sano debate carecen de argumentos, recurren al acoso, a la des- calificación, al desprestigio y aún a la difamación de sus oponentes. Ya no se persigue el rebatir las ideas mediante el diálogo. Se persigue físicamente al individuo que defiende esas ideas.

Altos cargos políticos llaman a la rebelión apoyados por amplios sectores del parlamentarismo.

Se incumplen sentencias. Se violan derechos. Se ha dado legitimidad a partidos abiertamente antisistema y filoterroristas. Y lo más dantesco; gran parte de los máximos representantes del Estado y de la vida pública española, desde políticos hasta periodistas aplauden, alientan u otorgan con sus cómplices silencios.

He dicho ya en otras ocasiones, y no me cansaré de repetirlo mientras no vea prueba en contra, que somos una sociedad mayoritariamente cobarde y acomodaticia, que ha renunciado a sus valores. La causa de todo esto no es otra, que la renuncia a la búsqueda de la verdad. Es tan cómodo aceptar los sucedáneos que se nos regalan desde los “mass media” que ¿para qué buscar más?

Pero…todo tiene un precio

Y el precio que en España estamos pagando por nuestra indolencia es la pérdida de nuestros valores, en favor del “Relativismo” que como un huracán está barriendo Occidente dando la razón a Benedicto XVI, cuando advirtió de que “la dictadura del Relativismo se está asentando en Europa; y que su mayor originalidad ha consistido en pasar sin pena ni gloria desde la Grecia Clásica hasta el Siglo XIX”. Su postulado “El hombre es la medida de todas las cosas” enunciado por “Protágoras”, viene a decir que la verdad es relativa a cada cual, habiendo así tantas verdades como individuos y dinamitando la convivencia entre los hombres, dado que no puede haber, y de hecho no hay convivencia pacífica, si cada cuál reclama para si su “derecho individual” sin importar el de los demás.

Ya no buscamos lo absoluto, y entramos de lleno en el peligroso juego del “todo vale”. De este modo, el hombre ya no es un fin en sí mismo. Es tan solo un medio del que se sirve otro hombre o institución. Es la tiranía de los partidos políticos, sindicatos, fundaciones, en la que la Libertad individual se sacrifica en los altares de la demagogia a cambio de una parcelita de poder, con un único fin: imponer a otro hombre su yugo ideológico. Y es aquí donde VOX, difiere, y mucho de otros partidos o agrupaciones políticas.

No estamos sometidos a otra disciplina que no sea la radical defensa de la legalidad vigente, encabezada ésta por nuestra Constitución, de la que emana todo el Ordenamiento Jurídico.

De este modo, la Unidad, la Igualdad real entre hombres y mujeres, la Libertad, la defensa de la lengua común y sobre todo, el respeto a nuestra Historia

Nuestro pasado, la Historia, constituye los cimientos de lo que somos. Nada puede construirse ni crecer, sin una sólida base.

Queremos pues recuperar, entre otras competencias, y de forma prioritaria la Educación, para el Estado, a fin de corregir los interesados errores que los gobiernos socialistas con el beneplácito de los mal llamados “partidos de derechas” han fomentado, trayéndonos hasta aquí.

Abogamos por reintroducir en el sistema educativo las Humanidades extirpadas por la izquierda, y que ha dejado a las sucesivas generaciones un profundo vacío de conocimientos tan elementales como la historia común a todos los españoles. Historia que ahora mismo cuenta con diecisiete versiones, a cual más estrambótica.

La Filosofía, sin cuyo conocimiento es imposible llegar a la culminación del “Ser”.

La Religión, imprescindible para entender la Europa actual y cuya ignorancia a conducido al individuo a deambular de yermo en yermo. Cuando digo Religión, me refiero a la Historia del Cristianismo.

Curiosamente, la izquierda no es ajena a éste dato, y habiendo admitido que la religión necesariamente debe formar parte del “ecosistema social”, pretende su enseñanza desde la óptica opuesta, desde el antagonismo al Cristianismo, y para ello, mientras censura toda mención a él, abre de par en par las puertas a Islam, cuya única pretensión histórica ya desde su nacimiento allá por el 622 D.C. no es otra que la conquista de Europa, hoy, favorecida por todas las fuerzas de la izquierda europea, y tachando de “Fascista” a todo movimiento, grupo o individuo que defienda la tradición cristiana europea.

La izquierda, era y es plenamente consciente, de que una vez creado este vacío, las masas serían perfectamente maleables y permeables a su ideario, y responderían al unísono como un ejército de zombis a su llamada para perpetuarse en el poder.

¿Les recuerda a algo? ¿Les suena? De ser así, si de verdad les recuerda a algo de lo que estamos viviendo, les ruego hagan un esfuerzo y nos juzguen con objetividad. Intenten liberarse de los sesgos que desde todos los medios se introducen en la información y a partir de ahí, y como dicen los “modernos”: ¡Ustedes mismos!. Pero recuerden: En VOX, estamos para servirles a ustedes, al contrario de otros que y está demostrado, se sirven de ustedes.