rey del mambo

Dámaso Pérez Prado, al que se le llamó en su tiempo el Rey del Mambo, fue un músico, compositor y arreglista cubano, nacido en 1916 que adquirió la nacionalidad mejicana a los 64 años. Pérez Prado, que alcanzó su plenitud en los años cincuenta del pasado siglo, llenó durante mucho tiempo las noches festivas de muchas salas de fiesta de su Cuba natal y de Méjico con su música movida y cálida.

Muchas de sus composiciones, que se mantuvieron bastante tiempo en primera línea, solemos oírlas de vez en cuando por nuestros lares. A mí especialmente me gustaban y me siguen gustando “El Cerezo Rosa” y “Mambo número 8” por su gran ritmo y alegría contagiosa. Pero hoy me tengo que referir, desgraciadamente, a otro rey del mambo por no decir al rey del disparate. Que es, ni más ni menos, que el cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones que habita en la Moncloa.

¿Y a qué se debe la comparación de seres tan diferentes? Pues tan solo a una coincidencia: al número 8. Porque Pérez Prado creó su Mambo número 8 y el presidente del Gobierno de España ha tenido ocho fallos garrafales. Tantos como miembros del “gobierno bonito” que no reunían las condiciones éticas merecedoras de continuar, según exigencia que, con rigor de verdugo, el propio presidente imponía a los demás.

De los ocho solo echó a dos. Quedan, pues, seis “tocados”. Él y cinco más ¿Dimitirán? Lo dudo. Los ocho “contaminados” son, por orden alfabético de apellidos: Borrell, Calviño, Celaa, Delgado, Duque, Huerta, Montón y Sánchez. ¡¡¡¡Maaaaaaambo!!!!