Pedro Sánchez Susana Díaz Hermann Hesse
Pedro Sánchez, Susana Díaz y Hermann Hesse

Ferraz señala a Susana Díaz

Leo en el ABC una noticia con un título sobre la relación entre Susana Díaz y Pedro Sánchez que me hace mucha gracia: “Ferraz señala a Díaz por el fracaso y reabre la disputa interna para preocupación de los barones”.

Me hace mucha gracia y sobre todo me resulta muy curiosa viniendo de quien viene, que no es otro que de Pedro Sánchez. Cuando se dice “Ferraz”, se dice en realidad Pedro Sánchez y cuando se dice “señala”, lo que en realidad se quiere decir es “se culpa”. Es decir, Pedro Sánchez considera que Susana Díaz es culpable del resultado electoral de Andalucía y, poco menos, que le está enseñando la puerta de salida.

Pero lo que produce irrisión de todo esto es que Pedro Sánchez culpe a Susana Díaz del fracaso electoral de Andalucía. Hablamos de Pedro Sánchez quien, desde que fue nombrado secretario general del PSOE, cuenta sus citas electorales, sea donde sea, por sonoras derrotas y por conseguir en cada una de ellas un resultado peor que el conseguido en la anterior. En realidad el único “logro” de Pedro Sánchez es haber conseguido ser presidente del gobierno pactando con lo peor del panorama político español, comunistas, separatistas y proetarras.

Mira que Susana Díaz es mala, mira que su partido ha tenido corrupción en Andalucía pero el gran culpable de su resultado electoral es Sánchez y sus pactos. De no haber sido por eso, el descalabro electoral de Díaz no habría sido tan grande, a los hechos históricos me remito.

La máxima de Hesse

Todos sabemos que Sánchez no se lleva bien con Díaz pero a día de hoy nadie se atreve a ir contra Sánchez dentro del PSOE, son demasiado pelotas para ello y están a la espera de algún jugoso cargo como pago a su peloterismo. Dada la trayectoria política de Sánchez y la de Díaz lo que el okupa está aplicando con su enemiga es una máxima del escritor alemán, Hermann Hesse, que decía: “Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros”.

Eso es lo que le pasa a Sánchez, ve reflejada en Díaz lo que es su triste realidad. En realidad ve en ella los mismos defectos que tiene él, siendo estos defectos, en el caso de Sánchez, aún más graves. Por muy tonto que sea el presidente debe ser consciente de su cruda realidad. Si no hubiera traicionado a su partido, a los españoles e incluso a sus propias palabras, nunca habría sido presidente.

Está donde está de prestado y sin merecerlo. El fracaso de Susana Díaz no es más que el fiel reflejo de su triste realidad. ¿Que aún así la disfruta y se cree merecedor de ella? Es que este tipo no es más que un inconsciente y un personaje sin principio alguno, pero la procesión, como siempre, va por dentro.