Metamorfosis constitucional

Mucho se habla últimamente de cambios en nuestra Constitución y estas conversaciones tanto de bar como de congreso vienen dadas sobre todo por el modelo territorial que tenemos. Para entender este modelo hay que echar la vista atrás unos cuarenta años y darnos cuenta del momento histórico que se vivía, salíamos de una dictadura y lo que se quería era conseguir una estabilidad social y una tranquilidad democrática y por ello muchos cedieron en sus ideales para poder llegar a un consenso.

Nuestra Constitución es una de las más firmes que existen por nuestros alrededores, puede que algo tenga que ver el Titulo X ya que tiene bastante rigidez en la reforma constitucional.

Recordemos que en 1978 en España no había Comunidades Autónomas, si regiones, y solo tres habían hecho antes del 36 unos estatutos de autonomía que darían la posibilidad de convertir estas regiones en autonomías, pero estalló la guerra y esta paralizó cualquier intento de unificación.

Tenemos claro que no es sencillo un cambio en la constitución, solo en dos ocasiones fue modificada, una en 1992 y otra en 2011.

Todo esto hace que me acuerde del mensaje navideño de este año de nuestro monarca, ya que en el se centró en la constitución, en la cohesión social y territorial, en la crisis por la que está pasando nuestro espíritu de unión. En el se dirigía sobre todo a los mas jóvenes, hablaba del presente y del futuro, pero…  ¿y el pasado? Hacía referencia a la concordia de aquellos días de 1978, esa que no existe entre nuestros escaños del Congreso, si miramos al presente que nos rodea cada vez lo veo mas incierto en lo que a un cambio constitucional se refiere.

Desde mi humilde persona me gustaría recordarles una pequeña cuestión a los señores del hemiciclo y es que para que se cumplan los anhelos del país deberían de ceder un poco, aunque eso signifique dejar de lado ciertas ideas, les recuerdo una vez más que están ahí por y para el pueblo y no para tener un sueldo vitalicio. Miren 40 años atrás y recuerden aquellos hombres que hicieron posible las bases de nuestra democracia, todos querían la libertad de nuestra sociedad y tener unas reglas que pudieran definir la convivencia que tanto se deseaba.

Creo sinceramente que se nos ha olvidado todo eso, somos nosotros los que tenemos que hacer que esos ideales continúen, que el esfuerzo que han hecho los padres de la constitución no caiga en saco roto, recordemos a nuestros abuelos y padres ellos se sacaron el miedo de encima y decidieron decir que si a la Carta Magna, si ellos fueron capaces de establecer unas bases, ¿quiénes somos nosotros para tirar todo eso por tierra? Los cambios son buenos, hagámoslos si son necesarios, pero siempre unidos, en concordancia y mirando a nuestro vecino, sus necesidades y su vida, debemos recordar que somos mas fuertes si estamos juntos y que las batallas no se pueden ganar de forma individual.