la política con sus veleidades

Como creo que soy muy atento y si es como este día donde los parabienes están a la orden del día y perdonamos a todos nuestros deudores, no me cabe más razón de hacer justicia a mis palabras. Y, dado que llevo cerca de tres años escribiendo en este llamativo y atrayente periódico he pensado hacer unas garabateadas líneas para este sobresaliente diario, donde me he atrevido enlazar las corridas de toros y sus dehesas, dándole sus avisos como si de un símil se tratara. He buscado en su analogía estas dos ideas englobándolas en una sola. Cuando me apresto a empezar estas consideraciones no me cabe duda, que es para darle dos sentidos, una la del toreo y la otra para evaluar el sentido informático de estos dos conceptos que yo los junto con mi más consideración hacía mis ojeados amigos y compañeros de este periódico.  Y, como no, del público en general y como me gusta de vez en cuando presenciar una corrida de toros y, de siempre he querido escribir sobre estos dos contenidos en uno solo. Pues, vista, suerte y al toro de la información.

Lo mismo que los políticos torean con frases más o menos floreadas por el capote de su lenguaje, a veces ordinarios y de mal tronío como si se tratase de un toro joven, donde no sirven ni para lidiarlos en una becerrada. Hay otros toros que si sirven, pero, solamente para ser matados puesto que no se pueden aprovechan ni para hacer con ellos el suculento plato cordobés del rabo de toro. Este año que ahora termina, todos los informativos, yo me inclino por los leídos y en este caso por el Diestro, donde un día y otro he manifestado mis creencias y apetito y de escribir de todo sin cortes ni vedando párrafos que una vez leídos no sabe uno por donde va salir el escribano.

Dicen que las dehesas como los políticos según sea su ralea, unos embisten desde que se les ve salir por la puerta de chiqueros sin embargo hay otros que salen cojeando e inmediatamente son vueltos al corral cuando se ve el trapo verde en la mano del Presidente de la corrida. Hay dehesas que su toros se asustan en cuanto ven el capote, vuelven sus patas hacía atrás y el torero sale corriendo para atajarle y volverlo para la  pelea en el ruedo.  Bien es verdad que políticos y buenos se pueden contar con los dedos de una mano. No he visto una profesión que haya tanto político mediocres e incluso malos  y sin embargo toreros  de primera clase suelen torear en plaza de primera, como si pudiéramos decir en la plaza de torear en el Congreso de los Diputados, que cuando con solo ver la  muleta se dan se dejan caer en la arena del hemiciclo porque no tiene bravura y fuerza. Además que para ser torero hay que tener valentía, cosa que nuestros políticos se les ve a muy poco, por decir algo. A no ser que no tenga, como he dicho antes —la bravura y la casta— de un toro de lidia de una dehesa brava.

Mira por donde esta dehesa ha brotado por pura espontaneidad  de toros bravos y  raza española, que lo mismo va al capote que  pone banderillas  e incluso a la hora de poner la muleta pone  al toro delante del caballo, solo  con dos pases está para ser picado y sin embargo hay otras recuas que tienen miedo a ponerse delante del caballo por  puro instinto animal que muchos veces decimos los aficionados no sabemos para qué ha salido este toro en esta plaza de primera. Los Miura, Fuente Ymbro, Jandilla o Garcigrande por nombrar algunas: posiblemente habrá que nombrar a esta nueva dehesa de reses bravas, toros que han sido montados con vacadas de las mejores dehesas. Aunque, a decir verdad, creo, que ha sido así, han sido la vacada de los Miuras las que han sido montadas por esta nueva raza de toros de lidia, la cual les queda muy poco para ser lidiadas en el ruedo de la Plaza del toreo de la carrera de San Jerónimo, donde la política se manifiesta como una gran corrida al torear, ya lo he dicho en sentido figurado. Al llegar este nuevo día y fin de año, felicito a todos los artistas toreros y a los políticos “artistas” felicitarles en esta entrada del nuevo año y como no a todos los que escribimos a lo largo del año. Y como no también a su presidente para que no tenga que enseñar el pañuelo verde en cualquier corrida que el día a día hay que torear morlacos de muchos pelajes y de cualquiera de las dehesas que hay en los campos de España.