brecha entre los sueldos de los trabajadores de lo público y de lo privado

Nuestro presidente del gobierno señor Sánchez, sigue al pie de la letra el camino marcado por los que apoyaron su llegada al gobierno que naturalmente es, la quiebra del estado español. A ningún presidente del consejo de administración de una empresa con una deuda equivalente al triple del volumen de negocio de la misma, se le ocurriría subir el sueldo de sus empleados. Más bien estaría pensando en hacer reducción de plantilla. No es el caso; la incapacidad de nuestro presidente, no ha gestionado nunca ni un kiosco de pipas, por un lado y la desmedida devoción a su esposa, según se oye, por otro que le obliga a permanecer en la Moncloa todo el tiempo que no esté en el falcon, dan lugar a que lleve camino de dejar sin futuro al pueblo español. Una mirada, aunque sea de reojo a Otón Von Bismark, hace que no pierda totalmente el resuello para poder terminar esta reflexión.

El señor Sánchez, tiene previsto reunirse el próximo viernes, bajo el asedio de los calificados por él mismo como demócratas catalanes, con los restantes miembros que componen su gobierno. Gobierno que con mucho, ha superado por debajo, no solo en su incapacidad intelectual sino también en cuanto al conocimiento de la ética y de la moral, al que tuviera el gran experto en lo de abrir viejas heridas, cerradas en generaciones anteriores y nuevas trincheras en la generación actual, el señor Zapatero. Al que no hubiera nombrado sino fuera necesario para que el lector lo entienda. Está previsto que en esta reunión se apruebe una subida salarial para los funcionarios de un 2.5 %. Es posible que muchos de mis lectores no lo sepan, pero el gobierno de España a día de hoy y desde hace varios años, genera una deuda en números redondos de mil pesetas (seis euros) por habitante y día, o seis millones de euros a la hora, lo que da lugar a cinco mil millones de euros al año y como consecuencia, la actual deuda pública de mucho mas de un billón de euros. Hay que ser muy Sánchez o muy Zapatero, muy inútil, para seguir endeudando a nuestros biznietos.

Pero si grave es este derroche de dinero público que, a pesar de lo que diga nuestra vicepresidenta ¡¡Es del contribuyente!! Más grave es el aumento de los impuestos que va a tener que soportar el sector privado, si o si, para pagarlo; trabajadores, autónomos y micro-pymes y que ya llevan años en los que decrecen sus beneficios, porque todo aumento de gasto público se traduce en subida de impuestos en el sector privado. Sin embargo, esto tampoco es lo más grave y lo más injusto;

En los países de mayor desarrollo social y económico de Europa, los países del norte, el sueldo medio de un trabajador público, está a la altura del sueldo medio del trabajador de la empresa privada, más o menos. Desconozco el paralelismo existente entre ambos en cuanto al régimen laboral; jornada laboral, días de asuntos propios, vacaciones etc. España es el segundo país del mundo donde se da la mayor diferencia del sueldo medio entre estos dos colectivos, solo por detrás de Portugal. Según las distintas fuentes consultadas, el trabajador público español gana entre un sesenta y un ochenta por ciento más que el trabajador de la empresa privada. Ojo que no digo funcionario, digo trabajador que cobra de lo público. Pero si abismal es la diferencia en cuanto a salario, aún más lo es en cuanto a condiciones laborales ya que en muchos casos gozan de unas condiciones que más que derechos, podrían conceptuarse como privilegios.

Habrá quien ponga muy en duda todo lo que aquí se dice, fundamentalmente, los defensores de lo público y los defensores de más estado y los defensores de papa estado. Dirán que lo que no ganen los trabajadores, se lo quedaran los empresarios, alguno habra. A lo que yo contestaré con un solo dato hasta un próximo escrito sobre la imposible supervivencia de las empresas en España ¡¡Saben que solo el 0.6 % de todas las empresas que inician una actividad consiguen superar el año de supervivencia!! Somos líderes en Europa…en mortandad empresarial. La connivencia entre patronales, sindicatos y gobierno en nombre de la “paz social” determinan esta situación. Continuará…