Historia de la plaza de toros de Mérida

La Plaza de Toros Mérida, es considerada la capital del toreo del sureste de México. Construida por los hermanos Fernando y José Palomeque Pérez de Ermida, grandes aficionados y escrupulosos ganaderos, los hermanos Palomeque en el año de 1924 recibieron un juego de planos de la plaza de toros de Granada, España los cuales se entregaron al arquitecto Carlos Castillo Montes de Oca, para su revisión, e iniciar así la construcción de la plaza en un terreno en la avenida “Reforma”.

La construcción está hecha de mampostería, piedra con morteros de cal y cemento, arcos y trabes de bóveda catalana y sin utilizar acero de refuerzo, el coso de Reforma muestra hasta ahora la resistencia y solidez de la construcción a más de ochenta años de haber sido inaugurada. La plaza tiene una capacidad para 6.500 espectadores cómodamente sentados.

La “primera piedra” se colocó en enero de 1925 y cuatro años después, el 27 de enero de 1929, abría sus puertas, ante un lleno, para celebrar el primer festejo taurino, en el que alternaban los grandes toreros mexicanos Luis Freg y Fermín Espinosa Armillita Chico que estoquearon cuatro toros de la ganadería tlaxcalteca de Piedras Negras, propiedad de Don Romárico González.