esperanza

He visto en Espejo Público un reportaje en Cádiz sobre su Alcalde, el tal Kichi. La mayoría de los entrevistados en la calle, le han dado un suspenso como una casa. Y si la ficción de la gente llega  a tal extremo que la realidad no la vemos y cuando la tenemos encima  cerramos los ojos y ahora queremos enmendarlo cuando es demasiado tarde. En este mismo programa he visto  en otra entrevista a un médico pidiendo, a vista de las manifestaciones de los galenos en toda Andalucía   reivindicaciones  en Andalucía para bien de sus enfermos, haciendo reclamaciones que cualquier andaluz  con mente clara lo habrá visto justo y necesario para mejorar la sanidad pública andaluza. Pero mira, por donde, la nomenclatura del título de este escrito, lo he cambiado por tres veces, hasta llegar al nombrado. Resulta que cualquiera de nosotros, hemos  oído a gente decir: yo voto al primero que me envía las papeletas del voto. Toma del frasco Carrasco. No miramos los programas de los partidos, así estamos,  nunca barremos nuestras puertas, las dejamos que la  limpien los empleados de la limpieza.

Mirando la afonía lenguaraz  que se oye en los mítines, discursos cuyas arengas siempre son las mismas, con su normal apariencia  que nos trae desde hace tiempo, a mí me sorprende mucho, aunque a decir verdad, estos discursitos y las mismas palabras las hemos oído desde hace mucho, mucho tiempo. El cemento es menos duro que sus caras las cuales denotan los vomitivos de siempre. Cada uno de ellos  nos tienen como si fuésemos trofeos y  por tontos, y como se ve, nadie de estos prebostes se arrepiente de esas falsas promesas de lo que no han hecho. Me refiero a mi Andalucía donde este día 2 de diciembre (domingo)  tenemos  en el aire  la gran esperanza por llegar, esperanza por ver una Andalucía nueva. A no ser que nuestros políticos hayan tomado buena nota de saber que no han hecho nada,  no cuatro años. De ocho, de 12, hasta nombrar más de 40 años. La pobreza de unos y la falta de honestidad y las prebendas  de todo tipo a la “ciudadanía”, mejor dicho a los ciudadanos, me hace pensar que seguiremos lo mismo, o mejor dicho tendremos lo que nos merecemos,  o lo que se “merecen” estos individuos que desde hace años saborean las mieles de ese bienestar que generosamente se les brinda.

La esperanza nunca se pierde, pero ya ven, después de estos años me pregunto, ¿que se ha hecho?, si sé lo que se ha hecho. Ahora no es momento de señalar  a unos y a otros.  Y no votar al primer partido  del que nos llegan las papeletas  a nuestra casa cuando nos jugamos mucho. Esto  que desde fuera nos dicen que los andaluces somos diferentes lo tengo que creer. Somos conformistas e incluso ingenuos, con estas elecciones no nos va el ser senequista.  Si hace buen día, nos vamos de parcelas, de perol o a la playa.  Este domingo se nos presenta una nueva oportunidad y con seguridad  y  que esa gran esperanza nos mueva  a ir a votar con conciencia y confianza. Que Dios reparta suerte.