Julia Otero moderna confunde velocidad y tocino
Julia Otero

La “moderna” Julia Otero

A Julia Otero le ha ido muy bien en la vida, eso es evidente. Su discurso de feminista aleccionadora, de progre-pija y de gallega catalana amiga del separatismo le ha funcionado siempre y eso es algo que nadie puede negar. (Carlos Alsina y Julia Otero : su nula relación en Onda Cero).

Pero esta “periolista” no es más que una progre trasnochada que se ha quedado anquilosada en la España de las carreras delante de los grises y de los conciertos de cantautores petardos tipo Raimon. Su supuesta modernidad está más pasada de moda que una barra de turrón en agosto.

En el día de hoy y a través de su cuenta de Twitter nos lo ha querido dejar bien claro, una vez más, demostrando que su concepto de la modernidad es más viejo que la orilla del río y está más trasnochado y pasado de moda que las hombreras de los 80. Ha mezclado las “churras que las merinas” y la velocidad con el tocino. (¿Que Julia Otero hace la publicidad de Central Lechera Asturiana? A consumir otra marca).

Como una buena aleccionadora progre, como lo que es, y utilizando un discurso fácil y ridículo, nos ha dejado esta perla:

¿Para ser moderno hay que creer en todas estas cosas, petarda?

Esto es, para Julia Otero lo moderno es divorciarse, a pesar del drama que algo así representa para una familia. O lo moderno también es el aborto, a pesar de que represente un infanticidio terrible en el que se asesina al propio hijo. O el matrimonio gay, cuya propia definición chirría en los oídos de una persona normal.

O la ley antitabaco, cuya función es prohibirlo todo, o la paridad, que no es más que una parida inventada para intentar camuflar una supuesta injusticia que ya no existe hace siglos. O el carnet por puntos, por el que cualquier extranjero puede circular por España como quiera discriminando claramente a los conductores españoles en su propio país.

La educación sexual, que alguien como Otero no ha alcanzado ni a una edad como la suya. O a restringir el tráfico en las grandes ciudades, justo en el momento en el que la modernidad es representada porque los españoles tienen cada vez más coches.

¿Cómo que de entrada “no a todo”, Julia Otero? El “no a todo” sois tú y la gente que pensáis como piensas tú. El no a todo es ese progresismo rancio en el que tú militas y que promulga prohibir a la gente pensar como ella quiera. El no a todo eres tú, una petarda que va de moderna y que está más pasada de moda que un polvorón en verano.