El picador llevaba razón
El picador Bruno Azaña

Traemos una nueva anécdota a los lectores y amigos de El Diestro, una anécdota que hemos titulado “el picador llevaba razón” y que fue publicada por el semanario El Ruedo en uno de sus números de julio de 1957. Una pequeña historia que nos dice cómo eran los toreros del siglo XIX. Os dejamos con la anécdota de “el picador llevaba razón”:

<<El picador de toros Bruno Azaña (1819-1868) fue tan valiente como despreocupado ante las reses, y de ello es una prueba el siguiente caso:

Lidiábase en Madrid, el 1 de junio de 1862, el toro «Polvorillo», de la ganadería famosa de Lesaca, res de mucha romana y grandes defensas, que había derribado con gran aparato al picador Antonio Arce, y al prepararse Azaña para entrar, la dijo el banderillero Mateo López:

— Tío Bruno, agárrese bien, que éste pega duro.

— Quiá, hombre, este bicho no hace nada, ya lo verás —le replicó.

Entró en suerte y agarró un buen puyazo, derrotó el toro, empitonó al picador por la pierna derecha, le sacó de la silla y, volteándole, se lo echó sobre el lomo, de donde resbaló y cayó de pie, sin sufrir el más leve rasguño, tan sólo la rotura de la calzona. Y después de haber hecho de titiritero, le dijo a Mateo López:

— ¿Ves tú cómo no hacía nada este toro?>>.