El hombre que comparte consigo mismo

El miedo es un cúmulo de una sensación brusca y áspera, provocada por un inminente y amenazador peligro que todos los humanos, unos más que otros les tenemos una aversión enorme y cuando vemos el peligro nos retiene en nuestros sentidos todas estas sensaciones, un miedo enorme difícil de descifrar, dejándonos aturdidos y confundidos.

El hombre de la coleta, el que monta en el caballo del apocalipsis nos deja sin aliento un día sí y el otro también y así mismo el del medio.

No tenemos perdón, cada día que pasa vamos enredando aún más la maraña, entre todos vamos echándole brillo a ese “arcángel” de pacotilla montado en su caballo, la melena desgreñada con su camisa desaliñada  donde sus botones no acertaban a entrar en sus ojales, la cara de niño bueno cuando estaba entrando en hotel Ritz de la capital de España, empezaba a echar un sonrisa  de complacencia, no se sabía si era por la gente encorbatada o porque los “invitados” periodistas podrían sacar comunicados de aquella impronta  manifestación, otra más del hombre de la coleta al viento o la Feria de la Vanidades, que como dice Alfonso Usía” allí había—se refería al hotel Ritz—representadas las grande empresas, personajes “buganvilleros” de la sociedad madrileña y absurdos trepadores.

Han pasado cuatro años largos para que este embaucador haya cambiado de timón al más puro estilo pirata  “donde no comparto algunas de las cosas que dije en el pasado y creo que la situación en Venezuela es nefasta” palabras que las veo traicioneras al rey del Mambo–el señor Maduro—al que tanto daño hizo y está haciendo a sus feligreses, a esos incautos que cayeron en las redes de sus propias ignorancias. Las  palabreras expresiones  que ha tenido en la sección  de control  pidiendo disculpas, y no con él ,perdón a  las periodista Mariló Montoro  sobre aquella frase de “en  Telegram que la “azotaría hasta que sangrase” o la de este mismo día 14 de diciembre  en el País diciendo “Cuando el líder de Podemos dejó de hablar de Venezuela, exigió que los medios españoles se dedicaran exclusivamente a hablar de España” demuestra la bajeza de este ordinario y patético  político.

No trata ni dice de perdonar, sus manifestaciones muestran su manera absurda y mezquina  sus palabras echadas y repiqueteadas en el tambor de la mentira y  sus falsas palabras  no merecen confianza para nadie. Hay un libro de El Arte de la mentira política de Jonathan Swift que frasea lo siguiente La mentira y la política suelen caminar juntas, son compañeras de viaje y no se estorban. Hay que mentir bien y conseguir que haya siempre un punto de verdad que esconda la mentira. Se miente y se habla sin mesura. A pesar de las hemerotecas y de las evidencias. La política es como el periodismo. Lo que se dice hoy se puede corregir en la edición de mañana. Y si la mentira o falsedad no si se puede disimular se publica una fe de erratas y aquí no ha pasado nada. De la reunión aquella del Ritz del año 2014  pronosticaba el que garabatea estas líneas que aún hoy siguen los silencios, posiblemente esperando subirse a la grupa del caballo siniestro de este embaucador de sus propias palabras donde dice ahora no comparto algunas de las cosas que dije sobre Venezuela. Este es el hombre que no comparte sus propias palabras.