Anuncio de Navidad de Ikea
Anuncio de Navidad de Ilea (Youtube)

Impactante ver lo que es la realidad de las familias de hoy en día

Varias familias se sientan en mesas repartidas por un gran plató para participar en un concurso, el de la cena de Navidad. En ese concurso permanecerá en la mesa aquel participante que conteste bien a una serie de preguntas realizadas por el presentador.

Cuando las preguntas realizadas tratan sobre famosos o hechos que se hayan convertido en virales a través de las redes sociales, no hay ningún problema, todas las respuestas son correctas. El problema llega cuando las preguntas realizadas son sobre la propia familia. Sobre lo que estudió la abuela. Sobre el trabajo del padre. Sobre los sueños no cumplidos de una madre o sobre el libro que se leía a uno de los hijos cuando era pequeño.

Ahí queda demostrada la absoluta falta de comunicación que existe con las personas que tenemos más cerca, con nuestra propia familia. Sabemos más de una persona ajena a nosotros que de nuestros propios hijos, padres, abuelos o hermanos. Y uno a uno todos los miembros de todas las familias van abandonando la mesa.

Vivimos conectados con todo el mundo menos con la persona que tenemos al lado

Al final del anuncio todos los comensales de todas las familias guardan el móvil en unas cajas y se ponen a conversar sin más, mientras Ikea anuncia que suspenderá su actividad en redes sociales mientras dure la Navidad.

La Navidad es un época de buenos deseos muy artificiales pero todos los años surge alguno que te hace reflexionar, en la mayoría de los casos en forma de anuncio publicitario. Este año, el anuncio de Ikea estoy seguro que hará reflexionar a muchas personas que actúan de esa forma, se sientan alrededor de una mesa y todos bajan, o bajamos, nuestras miradas al móvil.

La cuestión es preguntarnos si aún estamos a tiempo de cambiar y recuperar conversaciones y el contacto físico renunciando al virtual. Nos estamos convirtiendo en autómatas de película de ciencia ficción, de ese tipo de películas en las que pensábamos que el argumento de la misma no sucedería nunca.

Da que pensar.