Dónde está la caspa

Llega la hora de la corrida, ducha y tu mejor chaqueta de verano y esa corbata que tienes reservada sin estrenar, tu colonia de los días especiales, tu clavel en la solapa, tu sombrero cordobés y para los Califas, café en La Marquesa, o gin tonic si es menester, un Cohíba o un Montecristo o un Farias, que más da. Saludos por doquier y a admirar a nuestras bellas cordobesas, ataviadas con sus trajes de sevillanas y sus bonitos complementos.

Llegas a tu localidad con tiempo, para no molestar, y suena el pasodoble más bonito del mundo, “Manolete”, el cerrojazo y salen las cuadrillas, ¡que bien andan esos toreros! algunos arrastran un pie, comprobando el albero, baile de capotes al viento y comienza la corrida, unas verónicas de Finito, un kikiriki de Morante, unas verónicas de manos bajas de Roca Rey a considerar para el Premio Taurino Huerta de la Marquesa, unas banderillas de Antonio Tejero Muñoz-Torrero y otras de José María Tejero Muñoz-Torrero, unos naturales de Ponce, unos derechazos de David Mora, una estocada de Ureña… dos orejas y Puerta Grande de Los Califas para mi FINO.

Y feliz para la caseta a contarle a tus amigos lo que has visto, toreando torpemente con una servilleta, pero feliz.

¿DÓNDE ESTÁ LA CASPA, SR ÁBALOS?

 

Un artículo de Rafael Ávalos