de mal en peor

Por muchos paños calientes que queramos aplicarles. Por muy buena intención que infundan las próximas Navidades. Por muchos mensajes que aconsejan continuar con la conciliación que un día nos hicimos (yo entre ellos) los españoles, hay algunas (bastantes) personas procedentes de los núcleos variados de la izquierda empeñados en “romper la baraja” con la que hemos venido ganando -para bien de todos- los últimos cuarenta años. Sin olvidar que algún que otro “centrista de pacotilla” se suma a estos vaivenes nefastos para ver si saca su particular provecho.

Solo hay que hacer un ligero ejercicio memorístico para recordar que con Zapatero (ese personaje que solo tenía un abuelo) la cosa empezó a rolar hacia el mal y, ahora con el cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones caminamos hacia lo peor. ¿Cómo si no, se puede digerir que una ministra llamada Isabel Celaá pueda hacer las declaraciones que ha “dejado caer” tras el último Consejo de Ministros?

Esta pobre mujer, al parecer riquísima en patrimonio no declarado, ha dicho, casi queriendo ordenar, a Ciudadanos y PP, que dejen gobernar a la muy demacrada Susana Díaz, por ser la más votada. Descarado y falaz ofrecimiento teniendo en cuenta que en distintas ocasiones y diferentes elecciones locales y autonómicas en las que la fuerza más votada fue el PP (recuerdo como seis o siete en los últimos tiempos) ha gobernado el PSOE pactando con la suma de perdedores de centro, izquierda y extrema izquierda. ¿Es que piensa que somos tontos? Si tuviera el talento y talante elementales para ejercer como ministra no se hubiera atrevido a formular esas declaraciones. De manera que ¡¡¡váyase al guano!!!