Ciudadanos y Albert Rivera

Viajo mucho por Andalucía, sobre todo en verano, buscando un buen remojón en las costas, especialmente la de Huelva y Cádiz. Es lo habitual cuando uno vive en Sevilla. Por el camino, dirección a cualquiera de estas playas, no deja de sorprender la cantidad de plantaciones agrícolas de máximo nivel que adornan y van quedando a los lados de las carreteras. Más alejado de estas vías, se encuentran las fincas más grandes y de mucha mayor producción y que en alguna ocasión y en mi época de frutero tuve oportunidad de visitar. Llegado a la playa la ocupación de veraneantes es total. Sucede en cualquier playa no solo en las de las provincias mencionadas sino en todo el litoral andaluz que como sabrán, son más de ochocientos kilómetros en los que Andalucía se enfrenta al mar. El Turismo hace tiempo que dejó de limitarse a la época veraniega o de fin de semana. Hoy se da todo el año, gracias a diferentes colectivos que aprovechan la temporada baja para disfrutar de nuestro clima, especialmente gente de países mas fríos a los que les gusta el golf sin olvidar a los madrileños en fin de semana.

No creo que nadie pueda sorprenderse si digo que en Almería esta la despensa de verduras para el invierno de buena parte de Europa, como que de Huelva sale toda la fresa y otros productos rojos que se consumen en esas mismas fechas en el continente. Tampoco deben sorprenderse con la producción agrícola de la “Costa Tropical” de Granada, donde ya se dan productos originarios de ultramar, pero de mucha más calidad y que van siendo lideres en los mercados nacionales y extranjeros. De la aceituna, el vino y el aceite, de provincias más del interior, tampoco tendría que recordar que eran los únicos productos que cruzaban nuestras fronteras durante el bloqueo que padecimos en los primeros años de gobierno de Franco. Eso sí, el beneficio de los mismos, iba para los altos hornos de Vizcaya y los telares catalanes, mientras en Andalucía se pasaba hambre. Quien no ha visto viejas fotos de jornaleros andaluces ennegrecidos por sus largas exposiciones al sol mientras sembraban algodón para alimentar la industria textil de Cataluña y que pagaban a muy bajo precio. Tampoco creo que tenga que recordar donde se instalaron las primeras siderúrgicas de España y que dio lugar a que muchos gitanos andaluces lleven el apellido “Heredia”.

Es un habito definir, por encima de Despeñaperros, a los andaluces como gente alegre, que lo somos, y por ello admitir el hecho de que los más grandes artistas del cante y del baile, sean de esta tierra y aprovechar esta circunstancia para emparejarla con el buen vivir que nos aleja del trabajo. Pero nada más lejano a la realidad. Desde que se escribe la historia, han nacido en esta tierra gente puntera en todas las especialidades y responsabilidades que han determinado el progreso de la sociedad. Cuando Roma dominaba el mundo, dos de sus emperadores fueron andaluces y de Sevilla. Cuando el Islam ocupó el lugar de los romanos, Córdoba fue la ciudad más importante del mundo occidental, su cultura y el desarrollo de las ciencias de la época fueron lo más avanzado hasta el momento. De Sevilla y con marineros de esta tierra partió la expedición que daría lugar a la gesta más grande protagonizada por los hombres. Sevilla fue durante el siglo XVI y XVII la capital del mundo. El traslado del Puerto de Indias de Sevilla a Sanlúcar de Barrameda por orden de Felipe V, marcó el desmonte de nuestra universalidad y que apoyaron políticos posteriores para que finalmente vascos y catalanes terminaran conceptuando a Andalucía como “colonia del Reino de España”.

En esta tierra vieron sus primeras luces gente de primer nivel mundial en las letras, la pintura, la escultura, la orfebrería y científicos e investigadores de todas las ramas. Hoy, seguimos teniendo mucha gente de primer nivel y eso, a pesar de las muchas trabas y los muy pocos recursos de que disponen. Hoy tenemos más universidades que nadie por aquello de “divide y vencerás” También tenemos más aeropuertos que nadie, pero todos lejos del circuito estratégico y que los condena a ser aeropuertos de segundo nivel. Tenemos el puerto de mar, quizás con mayor tráfico del mundo, Algeciras, pero aislado del circuito comercial gracias a la inexistencia del “Corredor del Mediterráneo” que por supuesto nunca prospera por no interesar a los catalanes. Tenemos una de las mejores flotas pesqueras de España pero curiosamente, a la única que se perjudica cada vez que la Unión Europea firma un acuerdo con terceros países. Y por último, tenemos una Junta de Andalucía que ha llevado hasta el extremo  la consideración de Andalucía como colonia de España; con un régimen laboral, un régimen fiscal, además de infinidad de normas que solo buscan frenar el emprendimiento y el crecimiento de nuestras empresas para así, beneficiar y fomentar la sociedad del Ocio (o del Subsidio) y desincentivar la creatividad y la productividad en esta tierra. Tenemos eternos estudiantes, pues se ofrece educación gratuita en aquellas universidades, dentro de un modelo económico en el que cada vez hay menos puestos de trabajo. De hecho, tenemos un treinta y cinco por ciento de paro juvenil, el mayor de la Unión Europea. Nuestros universitarios tienen que cruzar nuestras fronteras para en muchos casos, fregar platos en países de nuestro entorno y que colaboran con este modelo de gestión.

Esta situación, como he referido con anterioridad, no ha sido por iniciativa de nuestra gente, los andaluces no somos tan retorcidos. Aunque sí es cierto, que han sido ejecutadas por traidores de nuestra tierra, tampoco es nada nuevo. Han sido propuestas del Gobierno de Madrid a instancias de gente de otras autonomías que ya llevan siglos viviendo de nuestra sangre… Se desmanteló la siderúrgica malagueña para llevarla al País Vasco.  Se protegió la baja calidad de los tejidos catalanes sobre otros mucho más baratos y de mejor calidad, eliminando la competencia andaluza, la última gran empresa textil andaluza, cerró durante el gobierno de Felipe Gonzalez. Todos hemos asistido a la campaña electoral de Ciudadanos en las últimas elecciones andaluza. Lo único que dejaron meridianamente claro, fue “que nunca volverían a apoyar un gobierno de Susana Díaz” Después de las elecciones autonómicas de 2.015 ya vivimos una situación parecida, la diferencia fue que entonces no quedó claro el mensaje del pueblo en cuanto a que El PSOE dejara o no, el gobierno. Mensaje que si ha quedado del todo claro en estas últimas elecciones.

Albert Rivera no trae nada nuevo, es el ariete de la alta burguesía catalana. Aún menos su lugarteniente, Juan Marín, que ejerce un papel más que manido por estas tierras y que es el de colaborador necesario con nuestros enemigos.