Carmen Calvo prohibido EEUU

Según Tom Hanks, en Forrest Gump “tonto es el que hace tonterías”, no estoy nada de acuerdo. Como mucho, los tontos harán estadísticamente más tonterías que los listos, pero ni todo lo que hacen los tontos son tonterías, ni todas las tonterías están hechas por tontos. Hay casos paradigmáticos de gente culta, inteligente, cultivada y mujer que cuando se pone a decir tonterías bate todo tipo de récords, tal es el caso de la insigne doctora en derecho Doña Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno y ministra -entre otras muchas cosas- de Igualdad, que cuando se lo propone no admite competencia. Que las “Las mujeres tienen que ser creídas sí o sí”, como dijo textualmente en la Comisión de Igualdad del Senado, no es solo una tontería, y de las más gordas, sino que sienta un precedente moral y jurídico de lo más peregrino y peligroso. Según la ilustre política, la verdad no existe como tal y no depende de su adecuación a la realidad, sino de quién la dice, y no sienta cátedra verdadera alguien por ser genial, superdocta, máxima especialista, sino por una cuestión que, mal le pese, es puramente cromosómica. Si tienes la dotación cromosómica de XX, cromosomas femeninos, tienes la verdad incluida y tienes ‘patente de género’ para la mentira. Me faltan palabras para adjetivar semejante majadería. Una vez más, parece que la posible incapacidad haya que defenderla elevando a categoría de verdad las mentiras más ridículas.

Que piense así un ser, una ser, ilustrada, ya es lástima; que lo diga, provoca vergüenza ajena; pero que tenga poder para concretarlo en una acción legislativa o de gobierno, asusta; y nos lleva no solo al ridículo integral como país, sino también a un paso más en un totalitarismo liberticida de lo más pedestre.

No entiendo nada. ¡Peligro! ¿Mandan en España dogmáticos de salón que confunden la verdad con la mentira? ¿Alguien me lo explica?

 

Canal de YouTube del Autor

@jmfrancas