El ministro Ábalos en los toros y su padre Carbonerito

“Carajillito” el bocazas

En los últimos días varias declaraciones realizadas por el ministro Ábalos, “Carajillito”, han sido bastante polémicas. En un mitin que dio el pasado fin de semana afirmó lo siguiente: “La visión que tiene España del PSOE no tiene por qué coincidir con la “casposa” de que todos los españoles tienen que ser toreros o cazadores”. Poco después recordó que su padre fue matador de toros, pero que “nadie tiene derecho a decir qué somos; la identidad es de todos y nadie la impone”.

En resumen, lo que quiso decir el ministro Ábalos es que, a pesar de que su padre hubiera sido matador de toros, un casposo, él no tenía por qué serlo. Como sabía que tras sus declaraciones todo el mundo iba a sacar a colación que su padre era torero, lo que quería hacer el ministro era desvincularse de la imagen “casposa” que para él tenía su propio padre.

Su padre, Heliodoro Ábalos “Carbonerito, fue torero entre los años 1934 y 1935 y participó en poco más de 20 corridas. El estallido de la guerra civil truncó su prometedora carrera taurina, las crónicas de la época le calificaban como un torero “valiente y prometedor”, y después de la guerra abandonaría el mundo de los toros para dedicarse a la fabricación de muñecas de porcelana.

El ministro “Carajillito” es un bocazas al que todo se le vuelve en contra. No se da cuenta, a pesar de su edad, que no hay nada más casposo que un ministro que ofenda los sentimientos o aficiones de una buena parte del pueblo del que vive. Para casposo tú, “Carajillito”.

Venga, otra ronda.