Los valientes

Mira que yo no he sido nunca defensor del Rey Juan Carlos y he sido muy crítico con su comportamiento sobre todo durante sus últimos años de reinado. Pero aún habiendo sido muy crítico con él, siempre lo he sido mucho más con los comportamientos de los cobardes que se ponen muy chulos y valientes escondidos entre el gentío.

Hace unas semanas, el Rey Juan Carlos salía de cenar de un restaurante en la ciudad de Vigo. A su salida le esperaban algunos majaderos quienes, móvil en mano, grababan al monarca y se burlaban abiertamente de él con comentarios como mínimo poco afortunados

Bromas de mal gusto en las que los valientes solo gritaban cuando estaba lejos o él no les prestaba atención. Con gritos como “viva la república” o “a tope sin drogas, Juanca”. También le preguntaban “qué tal el centollo” o frases nada originales como “qué campechano es”.

Observarán también que la gente se envalentona más con sus bromas cuanto más se aleja el Rey Juan Carlos y su comitiva. Me habría gustado ver qué habrían dicho estos que son tan valientes cuanto más escondidos y protegidos por la multitud están si el Rey se hubiera parado, se hubiera dirigido hacia ellos y les hubiera dicho un simple “¿qué pasa?” o un “dime ahora lo que me estabas diciendo”.

Panda de cobardes.