ábalos

Todos los que tenemos oídos y ojos, además de paciencia, para ver, escuchar y leer los medios de comunicación social (la mayoría izquierdosos) nos hemos enterado de la “gran categoría” y “ecuanimidad” del actual ministro de Fomento José Luis Ábalos, al pronunciar unas palabras tan ”cultas”, “moderadas” y “bienintencionadas” que han sido una pieza oratoria digna de competir con la tesis doctoral de su jefe, el cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones, que está llevando a España al precipicio.

Pues bien, este “prohombre de la sabiduría” ha dicho hace unos días algo así como que no hay que coincidir con una España casposa (el casposo será él) en la que todos tenemos que ser toreros y cazadores. Y yo pregunto ¿dónde está escrita esa obligación? Luego dijo que su padre fue torero, lo que nada nos importa a los demás y señala -también- que no hay que imponer a nadie su gusto ni afición. Este tipo nos quiere tomar el pelo; aquí nadie impone nada a nadie, pero si ejercita las cosas con las que se siente identificado. Es él (y muchos de los suyos) quien quiere prohibir, por imperativo socialista, la caza, los toros, las procesiones, y un largo etcétera.

Pero ¡mira por donde! no dice, por ejemplo, que a su tercera y actual pareja (Carolina Perles) la dejó bien colocada (cuando él dejo la presidencia de la “Fundación Internacional de Apoyo al Desarrollo Local y Social” (denominación muy del estilo socialista). La señora Perles es, nada más y nada menos, que tesorera de esa fundación que recibió cuatro millones novecientos mil euros de fondos públicos. Y que, curiosamente, desde 2015 se niega a presentar sus cuentas.

¿No habría que desenchufar a mucha gente antes de ir contra actividades que dan mucho beneficio a España y divertimento sano a los españoles? ¡¡El “tufillo” marxista, salta a la vista!!