Tuitera de Barcelona trabajo Bandera Nacional
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Y después los fascistas son los demás

Decía Chesterton que llegaría el día en que sería necesario desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde. Pues bien, en España vivimos ese día desde hace ya demasiado tiempo. Una tuitera de Barcelona ha publicado un tuit que se ha convertido en viral en el que afirma que en su trabajo le han llamado provocadora por llevar una pulsera con la Bandera Nacional durante dos días, mientras un compañero suyo va tranquilamente con unas zapatillas con la estelada sin que nadie le diga nada.

Y lo peor del caso es que eso no solo se lo dirían sus compañeros de trabajo, también lo haría el propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Y todavía aún peor, que por supuesto, la fascista sería ella por llevar la pulsera con la bandera de España y no los que se lo recriminan. Es decir, los que se meten con los demás por pensar u opinar lo que quieran.

Y ante esa absoluta falta de libertad que tenemos muchos por llevar esa pulsera o por pensar lo que queramos, los fascistas somos nosotros. El fascista es quien se mete con alguien por hacerlo, no quien lo hace libremente. Lo que pretenden conseguir con tanta insistencia con la palabrita es convencernos de algo que no somos, lo de la mentira repetida mil veces. Y lo más curioso es que el 99% de las personas que se pasan el día con esa palabra en la boca desconocen su significado y sus orígenes. El origen del fascismo es la izquierda, a partir de ahí, los que quieran aprender algo que se informen de ello.

La Bandera Nacional

Entiendo que hay zonas de España en las que es muy difícil ir con la Bandera Nacional en una pulsera, o en un polo, pero creo que deberíamos tener todos el valor de, a pesar de las dificultades llevarla. Que se acostumbren los verdaderos fascistas, que son los que se molestan por ello, a verla. Que se fastidien si les molesta. Que digan lo que quieran y que si les pica pues que se rasquen.

En los últimos días hemos publicado un tuit similar de una mujer española, emigrante desde hace años en Suiza, que, mientras en Suiza no tenía ningún problema al mostrar orgullosa su bandera, los tenía cada vez que volvía a España de vacaciones. Ya está bien de aguantar a estos mamarrachos, a estos mequetrefes perdonavidas que pretenden imponernos su estupidez y sus ideas. Y por cierto, un aplauso muy grande a esta tuitera. Es una valiente.