presidente

Es triste, pero cierto. El cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones que habita en La Moncloa, ha demostrado -con creces- en el poco tiempo que lleva al frente del Gobierno de España, que está hipotecado hasta las trancas. Hipotecado por Podemos, hipotecado por ERC, hipotecado por el PNV, hipotecado por el PDeCAT, la CRIDA o como ahora se llame el partido golpista de Cataluña y, sobre todo, hipotecado por su desmedida ambición.

Mentía descaradamente cuando, fingiendo patriotismo, señalaba a Rajoy como la causa de todos los males. Mentía al decir que España iba económicamente mal. Mentía diciendo que el PP era el partido más corrupto, olvidándose descaradamente de todas las corrupciones del PSOE, cuyas cuantías son tan descomunales que superan a la suma de los demás partidos.

Dijo que convocaría elecciones: No las ha convocado. Dijo que no gobernaría por decreto: Le encanta hacerlo. Lo de ayer (7-11-2018) es el reflejo de su mayor hipoteca: La ignorancia. Salió a la palestra para prometer que en adelante el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados no lo pagarán los clientes. Grandísima trola porque los bancos (como cualquier negocio) no va a disminuir su cuenta de resultados por mandato de un gobierno. Como es natural, si se les impone un gasto en forma de impuesto, ellos deberán cargarlo (de una forma u otra) a sus clientes y al final todo quedará igual para los paganinis.

Si el presidente del Gobierno hubiera querido favorecer -de verdad- a los hipotecados, el camino era fácil: La supresión del impuesto. Pero, claro está, pierden las despilfarradoras Comunidades Autónomas ¿Cómo se cuadra el círculo, doctor populista?