Profesión padre presunta asesina de Alcorcón El Español Pedro J Ramirez
Captura de pantalla (Twitter)

¿Alguien ve medio normal que se publique la profesión del padre?

Las noticias sobre asesinatos como el cometidos en alcorcón en el que una chica asesinó a puñaladas a la exnovia de su pareja actual, siempre dejan frases en las que se aprecian los intentos de manipulación de la mayoría de medios que las transmiten.

Ayer mismo nos referíamos a las vergonzosas frases que se utilizaron en el programa de Ana Rosa Quintana para referirse a ella, a la asesina, por las que parecía que en lugar de cometer un asesinato había intentado tirar de los pelos a la víctima. Hoy nos tenemos que referir al vergonzoso titular de El Español en un artículo en el que se habla de la presunta asesina.

El artículo se titula así: “Esta es Rocío, la hija del guardia civil detenida por el asesinato de Denisa en Alcorcón”. Y nos preguntamos algo tras leer ese titular, ¿qué importancia tiene para El Español el hecho de que esta chica sea hija de un Guardia Civil? ¿Si fuera hija de un periodista dirían lo mismo? ¿Y si fuera la hija de Exhuberancia Rapu? ¿Dirían también lo mismo?

La publicidad institucional

Siendo, como ha sido, Pedro J. Ramírez un periodista aparentemente valiente a lo largo de su trayectoria profesional, parece mentira leer un titular semejante en un medio dirigido por él. De un tiempo, ya demasiado largo, a esta parte, parece haberse apuntado al carro de los deseosos y necesitados de publicidad institucional y de seguir la línea marcada por el estado y por los dogmas de la ideología de género.

¿No tendrá suficiente el padre de esta chica, sea guardia civil o panadero, con el hecho de que su hija sea la presunta asesina de esta chica como para poner el foco en él porque sea Guardia Civil? O qué pasa, ¿que en un caso de asesinato en el que una mujer mata a otra, además menor, tenemos que sacar a colación a algún hombre y su profesión para justificar actos aberrantes como este?

Que se lo hagan mirar. La violencia es mala venga de quien venga. Estamos instalados en una costumbre bastante asquerosa en la sociedad española últimamente. Esa fea costumbre en los que los casos de asesinato como este se toman de una forma u otra en función de quien sea la víctima o la asesina. Repugna leer titulares así.