pedro sánchez

Ya tenemos la traición delante de nuestras narices

Por si no nos había quedado claro a lo largo de estos meses desde que fue nombrado presidente del Gobierno, hoy ya Pedro Sánchez nos certifica que va a traicionar a España y a todos los españoles solo para mantenerse él en la poltrona.

El del doctorado falso, el del Falcon, el que lleva a los presos golpistas a las cárceles catalanas, en definitiva, el que traiciona hasta a sus propias palabras, va a dejar certificada hoy esa traición. Este presidente okupa, este mentiroso, este innombrable, va a ordenar a la Abogacía del Estado que descarte en su acusación a los golpistas en el Tribunal Supremo el delito más grave, el de rebelión para que solo se les acuse de sedición.

Es importante recordar lo que este mentiroso compulsivo, este personaje sin principios que nos gobierna decía hace unos meses cuando no era presidente sobre este asunto.


Ahora la pelota está en nuestro tejado

Y a todo esto, Sánchez actúa como actúa porque nadie se mueve. Nadie sale a la calle como cuando se produjo el golpe de estado. Nadie le dice nada. No nos movilizamos ni ahora que nos están tomando el pelo delante de nuestras propias narices. ¿Cómo podemos pretender que la justicia belga o la alemana actúe contra los golpistas si nosotros mismos no lo hacemos?

Es hora de decir basta. Es hora de que este traidor que solo mira por su interés personal, el de su mujer y el de todos los pelotas que tiene a su alrededor pague por su traición. Es hora de que le obliguemos a irse. Ha mentido desde el primer día y ni se ha inmutado. Nos toma el pelo, nos va a saquear con más impuestos, ¿y ahora esto?

Este miserable no merece el puesto que ocupa. Ahora es el momento de decir que nosotros tampoco nos lo merecemos. Es hora de movilizarse y de decirle que queremos que se vaya, que queremos que haya unas elecciones inmediatamente. Es hora de decirle que no queremos a un traidor, mentiroso compulsivo en la Moncloa. Queremos elecciones ya y queremos perder de vista a un innombrable como este presidente vanidoso, ególatra y oportunista.