ministra en el ojo del huracán

Desde un tiempo a esta parte, no hay un solo día en el que no haya que referir -con el disgusto correspondiente- noticias desagradables del cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones y de su amplio gobierno. Ayer 19 de noviembre nos “desayunábamos” con una portada de ABC que señala cómo la ministra Nadia Calviño (nada inocente, por cierto) ha vulnerado las normas de la decencia en perjuicio de todos los españoles que hemos pagado, pagamos y pagaremos nuestros impuestos con puntualidad y sin trampas.

Doña Nada no es ninguna tonta que actúe sin saber lo que hace. Prueba de ello es que ha ostentado un cargo importante en Europa y no puede escudarse en ignorancia (aunque nadie que quiera hacer trampas es ignorante, sino defraudador) como algunos de sus colegas. Ella, conociendo los vericuetos “ingeniosos” de la fiscalidad constituyó una empresa pantalla que, en los últimos cinco años, generó 245.600 euros y ¡¡mira por donde!! solo ha tenido que pagar al fisco la suma de 5.350 euros.

Si no me falla la calculadora (ya no está uno para cálculos sin ella) la “broma” le ha salido al 2,18% de imposición. Y digo broma, porque cualquier otro español que haya tenido unos ingresos del orden de los de Doña Nada y no haya estado protegido por una PED (pantalla empresarial defraudadora) a estas horas estaría lamentando una imposición de muchos miles de euros.

Al parecer (y esto es terriblemente desconsolador) para el “equipo de gobierno” -incluido su viajero presidente- hay todas las bulas que sean precisas. ¿Este era el gobierno bonito? ¡¡Pues vaya!!