metamorfosis política

A veces pienso que -últimamente- en nuestra querida España están sucediendo tantos desafueros y acontecimientos esperpénticos que provocan ocasiones pintiparadas para jugar un poco con nuestro Diccionario. Por eso mismo he titulado “La Metamorfosis Política” a mi escrito, y me tomo la licencia de darle el siguiente significado: “Cambio ridículo que experimentan algunos políticos, dependiendo de si están en la oposición o gobernando”.

Ya se habrán dado cuenta de que me estoy refiriendo a la sandez (una más para su colección) pronunciada por Carmen “La Egabrense” para justificar a su desacreditado Jefe de Filas, el cateto, plagiador, embustero y perdedor de todas las elecciones. El cual, dijo en mayo con clara rotundidad, que los actos de los catalanes golpistas fueron “un delito de rebelión”. Como el jefe, presionado sin tregua por la gentuza que le ha elevado a La Moncloa, ha cambiado de parecer y ahora señala que no existió rebelión, la mentirosa Carmen Calvo, respondió a los periodistas diciendo que su jefe no había dicho nunca que los catalanes golpistas habían cometido un delito de rebelión.

Cuando le demostraron que sí lo había dicho, la muy torpe señaló que en mayo -su jefe- no era el presidente del Gobierno. O sea, que la metamorfosis política puesta en práctica por la vicepresidenta del gobierno de España (por decreto o sin él), se entenderá de la siguiente manera: “Si una persona da una opinión firme y rotunda sobre cualquier cuestión cuando no es presidente del Gobierno, se entenderá que cuando ya es presidente, aquella opinión carecía de valor y -por tanto- no habría que tenerla en cuenta.

¡Pobre mujer! No sabe estar, no sabe vestir, está totalmente desacreditada ¿No sería mejor que se retirara definitivamente de la política?