dictadura

Probablemente, los más veteranos de mis lectores recuerden aquella canción que Luis Mariano cantaba en la película “Violetas imperiales” coprotagonizaba en 1952 con Carmen Sevilla, que en una de sus primeras estrofas decía “La primavera ha venido y yo sé por qué ha sido…”, que vimos en familia -era bastante normal entonces- algunos años después y de lo que algo, especialmente esa estrofa, recuerdo perfectamente. Por eso he recurrido a ella para titular a modo de triste remedo mi artículo de hoy.

También una vieja poesía de Antonio Machado, que mi generación seguro que recordará haber recitado en el cole, respondía a ese título y decía así: “La Primavera ha venido / nadie sabe cómo ha sido. / Ha despertado la rama / y el almendro ha florecido / y en el campo se escuchaba / el gri gri del grillo. / La primavera ha venido / nadie sabe cómo ha sido”, que en versión frente popular Siglo XXI, permítaseme la adaptación, bien podría quedar así: “La dictadura ha venido / y sabemos por qué ha sido. / Se ha consumado la trama / la traición ha florecido / y en el congreso sellaban / el acuerdo de unos pillos / para destrozar España”. El por qué no hay que repetirlo y dicho está desde el 1J.

Y es que efectivamente, como vemos cada día desde el fatídico 1 de Junio pasado, la dictadura ha venido -o está llegando con paso firme- para quedarse y muchos sabemos por qué ha sido. Porque no otra cosa, sino un adelanto de la dictadura comunista es lo que puede venir y que el nuevo presidente del gobierno y sus socios, algunos muy en especial, parecen estar pidiendo a voces con sus irresponsables y cambiantes decisiones desde entonces, todas en la misma línea.

Después del acercamiento que desde el primer día dejó claro este gobierno/anuncio, con el traslado de los políticos golpistas a cárceles catalanas, conviene no olvidar que la prisión incondicional de parte de ellos se debió a sus descabelladas pretensiones separatistas y se vio más que justificada en gran parte por la huida cobarde de España de su jefe y algunos colegas de rebelión e intento de golpe de Estado. Pese a ello, esta semana hemos vivido cómo se consumaba la felonía de una abogada del estado -no merece la mayúscula- nombrada “general” ad hoc por el Dr. Plagio para cumplir sus hipotecados propósitos, que se estrenaba en nombre del prestigioso Cuerpo de la Administración del Estado que dice representar, suprimiendo en su escrito de acusación el delito de rebelión y dejando la culpa en sedición y malversación de caudales públicos, solicitando una pena incluso menor que la que contempla el delito disminuido, doce en lugar de quince años. Claro que, si su jefe, que la puso ahí para lo que la puso, se contradijo hace unos días de lo dicho en Mayo, “pero no era presidente”, Carmen Calvo dixit, cuando afirmaba sin tapujo que “lógicamente el delito es de rebelión…”, la “subordinada del estado” Consuelo Castro no iba a ser menos. Recordemos que la ahora abogada general es de la órbita de la ministra grabada Dolores Delgado“¿Qué tomas, Lola?”, le preguntaba el comisario Villarejo, también en prisión-, que todavía no ha dimitido como ha hecho por algo parecido pero sin mentir Mª Dolores de Cospedal, ni ha sido cesada.

No contento con eso y todo lo anterior desde su llegada, tras la decisión final del Tribunal Supremo después de su metedura de pata adjudicando finalmente al contribuyente el pago del Impuesto de Actos Jurídicos y Documentados, IAJD, el también “Dr. Contradicción y Sí al populismo” convocó el miércoles una rueda de prensa sorpresa en la que con su engolamiento característico se descolgó con “Ayer habló el Poder Legislativo, hoy y mañana hablará el Ejecutivo”, anunciando su nueva cacicada de que en el consejo de ministros se aprobaría un nuevo Decreto Ley que recogería que “los Ciudadanos no pagarán nunca más este impuesto”, que por cierto se estableció por su antecesor Felipe González en 1993, a través del entonces vicepresidente Pedro Solbes, “ministro de la ruina” -dos veces dejó a España en quiebra- y que sólo sirve para beneficiar a las nefastas comunidades autónomas de infausta creación y en particular a las que gobiernan ellos o sus socios en las que el mencionado impuesto es más alto. Alfonso Guerra enterró a Montesquieu y éste lo compacta.

Y como no hay dos sin tres -que serán treinta y tres por lo menos desde su asalto al poder en Junio, con la mentira (consustancial para él) de “la necesidad urgente de convocar elecciones”-, en una semana corta por la festividad de la Virgen de la Almudena en Madrid, hemos visto algo que más bien parece la última maniobra propia de un dictador totalitario que se mueve al mandato de un comunista convencido y de separatistas variopintos, “fabricarse” un atentado contra su persona a manos de alguien con no demasiadas luces al que el pasado 19 de Septiembre se le encontraron algunas armas en un registro de su domicilio y en prisión desde el 21 siguiente -casi dos meses ya- por ese presunto intento de asesinato telegrafiado desde un grupo de WhatsApp -denunciado por una componente del mismo-, pero que se hace público ahora, tal vez para desviar la atención de los ciudadanos ante otros asuntos y abusos de mucha mayor importancia. Al parecer, el presunto “magnicida” fundamentaba su intención como respuesta al empecinamiento de la marioneta de PabLenin de exhumar los restos mortales de Francisco Franco de su tumba del Valle de los Caídos, “en pocos días o semanas”, decía tras su toma de posesión -van para seis meses-, aunque ahora ya reonoce que no va a ser posible antes del próximo año y ya veremos. De momento, lo único que ha conseguido este fatuo viajero y modelo de álbum fotográfico ha sido que la figura de Franco esté más viva que nunca, pese a que la mayoría de españoles nacidos después del 70 ni siquiera lo conocía ni hablaba ya de él hasta que lo resucitara el asesor de Maduro -se dice que a 160.000 € por viaje, gastos aparte- con su ley de “desmemoria histérica” de 2007 y el prevaricador amigo de la titular de “injusticia” y del peronismo argentino, Baltasar Garzón -único en el mundo que “no se había enterado” de que Franco había muerto el 20/Noviembre/1975- pidiera el acta de defunción.

Por último, con “festividad” y alevosía, se filtraba la próxima dádiva que el “okupante” de la Moncloa prepara para sus socios nacionalistas, aunque lo viste -eso se le da muy bien- como cesión a las comunidades autónomas, la reforma de la descafeinada LOMCE del ministro José I. Wert durante el primer gobierno de Mariano Rajoy, que “potenciará” el suspenso, eliminando de nuevo las reválidas y la obligatoriedad de la asignatura de Religión, en una vuelta atrás del esfuerzo y el mérito para recuperar el desastre educativo socialista que desde la LODE de 1985 y la LOGSE de 1990 hasta la LOE de ZParo en 2006 no han hecho más que disminuir el rigor y la excelencia educativa en España. La prueba de la sumisión han sido las primeras declaraciones de los nacionalistas tras la filtración de la primicia: Por un lado, el consejero catalán de Educación, Josep Bargalló, dice que “nos permite continuar trabajando desde Cataluña en un sistema educativo propio y desaparecen las voluntades intervencionistas del Estado en lo que respecta al sistema lingüístico y por tanto volvemos a la normalidad. Por otro, el que debió entrar en prisión tras su desafió del 9N de 2014, Arturo Mas, se explayó para que no haya dudas: “si no hay un gobierno Sánchez/Podemos -faltó ERC y BILDU-, habrá un gobierno Casado/Rivera/VOX. Si usted me pregunta si yo prefiero a un gobierno español que cada día nos llama criminales o a un presidente de gobierno español que desde la tribuna diga que no ha habido rebelión en Cataluña, yo prefiero esto segundo”. Blanco y en botella.