Javier Sardá apoyo Dani Mateo
Javier Sardá y Dani Mateo

Banderas y hostias

El pasado 10 de noviembre, Javier Sardá publicaba un artículo en el diario El Periódico como muestra de apoyo a Dani Mateo tras su vergonzoso sketch en el que se sonaba los mocos con la bandera de España.

En el artículo, Sardá compara al separatismo catalán y su bandera inventada con lo que él llama el “nacionalismo español”. Afirma que mientras la gente cuelga las banderas de sus balcones hasta que se “convierten en trapos”, les molesta, nos molesta, que alguien se suene los mocos con la bandera. Es decir, para Sardá es lo mismo que se deteriore una bandera por colgarla en un balcón a que alguien se suene los mocos con ella mofándose, de esta forma, de los sentimientos de muchas personas.

Como siempre arrimando el ascua a su sardina

Lo que ha sucedido con el sketch de Dani Mateo es que la “progresía” nacional no esperaba que el acto provocara el rechazo que provocó, estando, como están, tan acostumbrados a hacer ese tipo de burlas de una forma continua y que nunca pase nada. Se han pasado de frenada, han estirado el chicle más de la cuenta y la gente se ha hartado.

Nunca han atacado a los provocadores por burlarse de esa forma de una gran parte de la población, algo que siempre han hecho para proteger a las minorías cuyas injustas causas son más vendibles para ellos. Lo que pita es atacar a quien tenga un sentimiento nacional español y encima criticarlo cuando se harta y da un puñetazo en la mesa.

Habría que haber visto la opinión de Sardá o la actitud de Mateo si la gente ofendida hubiera sido otra. Están tan acostumbrados a golpear y que pongamos la otra mejilla que, cuando nos rebelamos y damos el alto, optan por el ataque y la crítica como si los que siempre sufrimos esas ofensas tuviéramos, además, poca gracia y poco humor.

Por gracia la de Dani Mateo, poca tolerancia la del sectario Javier Sardá que siempre arrima el ascua a su sectaria sardina y después lo viste de una supuesta tolerancia. Los de la piel fina solo con lo suyo no conocen la tolerancia ni por asomo.

Enlace directo al artículo de Javier Sardá: “Banderas y hostias”.