Introducción básica a la Orden de Malta

Henry Sire nació en Barcelona en 1949, hijo de una familia de ascendencia francesa. Fue educado en Stonyhurst College, el colegio católico más antiguo de Inglaterra. Ingresó en la universidad de Oxford, donde se graduó en Humanidades y en Historia Moderna. Es autor de cinco obras históricas sobre temas católicos, incluidos dos libros sobre la Orden de Malta. Entre 2013 y 2017 vivió en la sede de la Orden en Roma como historiador residente.

En esta entrevista nos resume, en pocas palabras, los aspectos fundamentales de la Orden de Malta, que conoce bien.

Háblenos de los orígenes históricos de la Orden de Malta…¿Cuál era su razón de ser inicial?

El título completo de la Orden de Malta es “Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, llamada de Rodas, llamada de Malta”. Tuvo su origen con la fundación de un hospicio para peregrinos en Jerusalén algunos años antes de la Primera Cruzada de 1196-99. Con la conquista de Jerusalén por los cruzados, el Hospital de San Juan se convirtió en la institución cristiana más importante de Jerusalén después del Santo Sepulcro mismo. Su importancia venía de la oportunidad que la Cruzada había dado a los cristianos de Occidente de acudir en libertad a Tierra Santa después de la persecución que había soltado el califa Hakem, con la destrucción de los Lugares Santos.

Muy pronto, la necesidad de proteger el Reino de Jerusalén hizo que los Hospitalarios de San Juan adoptaran también una vocación militar. Cuando se perdió la Tierra Santa, los caballeros conquistaron Rodas como base militar y naval, y de aquí viene la soberanía de la Orden. En 1530, después de la pérdida de Rodas, Carlos V instaló a los caballeros en Malta, donde el Gran Maestre tenía el rango y poder de príncipe. Durante cinco siglos los Caballeros de San Juan eran los grandes protectores de la navegación cristiana en el Mediterráneo contra el poder otomano y de Berbería. Finalmente, la Revolución Francesca dio un duro golpe a las posesiones de la Orden en Europa, y Napoleón anexionó Malta en 1798. Desde 1834 la Orden tiene su sede en Roma, en el palacio que había sido su embajada ante la Santa Sede.

Introducción básica a la Orden de Malta

¿En qué medida esto no ha hecho perder el espíritu inicial?

Desde el siglo XIX, con la pérdida de la función militar, la Orden se ha dedicado a obras hospitalarias y benéficas. Inicialmente la Orden figuraba como una cofradía, por así decirlo, de la nobleza europea, la cual guardaba un sentido bastante fuerte de su vocación tradicional y religiosa. En tiempos más recientes la Orden se ha ido extendiendo a las clases pudientes de las Américas y más allá, y se debe confesar que muchos miembros desconocen el auténtico carácter de la Orden y comienzan a verla como una asociación meramente filantrópica. En esto tambien ha influido el golpe que sufrió la Orden en los años cincuenta del siglo pasado, cuando fue impedida por el Vaticano en sus intentos de restablecerse en Tierra Santa y así regresar a sus orígenes. Se perdió la oportunidad de recuperar la vocación centrada específicamente en Tierra Santa, y la Orden ha acabado disipando sus esfuerzos en obras genéricas esparcidas por todo el mundo. Si las cosas hubieran ido de otra manera, podríamos haber visto a la Orden como la gran defensora del cristianismo en Oriente Medio ante la casi aniquilación que ha sufrido en los últimos sesenta años. Lamentablemente, la visión de la Orden de Malta como defensa de la Fe se ha perdido casi por completo.

Conviene comentar que el resurgimiento de la Orden de Malta en el siglo XIX, después del golpe que le había asestado la Revolución Francesa, con la pérdida de Malta, es un fenómeno extraordinario dentro del renacimiento católico de esa época. No fue simplemente un aferramiento a una institución exclusiva de la nobleza. Esto se ve especialmente en Alemania y en Inglaterra, donde el renacimiento de la Orden tuvo lugar en un contexto de gran idealismo y de afirmación del carácter católico en paises de mayoría protestante. El atractivo que tenía la Orden de San Juan era que ofrecía a la aristocracia la posibilidad de desarrollar una vocación propia (tengamos en cuenta que las órdenes militares son las únicas órdenes religiosas que por su esencia son de la nobleza) sirviéndose de un ideal que había nacido de las Cruzadas y que representaba no sólo una historia de gloria militar sino un servicio a los menos afortunados. Por eso en el siglo XIX y la primera mitad del XX la Orden de Malta tuvo un gran auge como institución a la vez aristocrática y benéfica.

En cuanto a la idea de la cruzada, el pasado septiembre yo mismo di una conferencia en Londres, en un congreso sobre las órdenes militares, en la que hablé precisamente de este tema. Comenté que en la época moderna se ha dado por sentado que el conflicto entre el Cristianismo y el Islam es cosa del pasado, una idea que los sucesos de los últimos sesenta años nos muestran como cada vez más equivocada. Opiné que en un futuro no lejano la Iglesia Católica tendrá que resucitar la idea de la Cruzada, no para lanzar campañas a territorios lejanos sino para protegernos del enemigo que hemos dejado infiltrarse en lo que era el territorio de la Cristiandad. Cuando llegue ese día, preveo que incluso se tendrá que restablecer la institución de las órdenes militares, como fuerza de guerreros cristianos dedicados a proteger su propia sociedad en una siutación de guerra civil. Pero me temo que la Orden de Malta se ha alejado demasiado de su antigua vocación militar para servir como modelo para eso.

Una primera característica es su carácter religioso laico (una mezcla de monje y guerrero) Sin embargo no obliga a la vida en común….

Primero, se debería decir “una mezcla de religioso y guerrero” – los monjes como tal son sólo una de las seis clases reconocidas en la vida religiosa, y la Orden de San Juan nunca ha sido monástica. Segundo, el concepto de “orden religiosa laica” data sólo del Código de Derecho Canónico de 1917, y no está claro que se ha aplicado correctamente a la Orden de Malta, ya que también tiene capellanes profesos.

En ese sentido, la Orden Benedictina también se habría clasificado en sus primeros tiempos como “orden religiosa laica”. La frase es engañosa y dificulta el entendimiento de que la Orden de Malta es una orden religiosa de pleno derecho, e incluso la tercera en antigüedad de las órdenes de la Iglesia. El corazón de la Orden son los Caballeros de Justicia y Capellanes Conventuales, que son religiosos profesos de los tres votos y suman unos sesenta indivíduos. Es cierto que no hay obligación a la vida en común, que es característica de la órdenes monásticas, pero no se encuentra en ninguna de las órdenes hospitalarias, como por ejemplo la de San Juan de Dios.

Sus principios se aglutinan en el lema Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum (‘Guarda de la Fe y servicio a los pobres’),

Se concretan en las actividades de sus voluntarios en tareas asistenciales, sanitarias y sociales.

¿Cuáles serían los requisitos de admisión a la Orden?

Para ser admitido en la Orden se necesita ser católico y ser avalado por cuatro miembros existentes. Hoy en día se requiere cada vez más un historial de haber asistido a las obras benéficas.

¿Cuántos miembros tiene actualmente?

Son unos 13,500 en todo el mundo, divididos en tres clases: primero, los profesos; segundo, los Caballeros y Damas de Obediencia, que tienen una vocación un poco como lo que se encuentra en el Opus Dei e institutos parecidos; y finalmente los Caballeros y Damas de la Tercera Clase, que sólo están obligados a atenerse a las leyes ordinarias de la Iglesia.

Influencia que ha tenido a lo largo de la historia, tanto en la Iglesia como a nivel secular…

La Orden de San Juan siempre fue una de las órdenes centrales de la Iglesia, aunque en tiempos recientes se le haya prestado poca atención. En España los Sanjuanistas, junto a las otras órdenes militares, jugaron un papel clave en la Reconquista. El Campo de San Juan en La Mancha, con su castillo de Consuegra, fue parte de la gran línea de territorios de las órdenes militares en la frontera contra los moros.

Hubo nueve monasterios femeninos de la Orden en España, de los cuales Sijena era una fundación real, con inmensas posesiones y un patrimonio artístico del cual acaba de recuperar una parte. Como mencioné antes, la labor de los Caballeros de Malta resistiendo al poder turco y protegiendo el Mediterráneo de las depredaciones musulmanas fue muy importante. La defensa de Malta contra el asedio otomano de 1565 fue una de las grandes epopeyas de la época.

Miembros más notables a lo largo de la Historia…

 Once Grandes Maestres de la Orden a lo largo de su historia fueron españoles. La participación de españoles en la Orden se empieza a ver muy pronto después de la Primera Cruzada. Pedro de Barcelona fue uno de sus primeros priores en Europa y luego fue Patriarca de Jerusalén. En el siglo XIV encontramos al aragonés Juan Fernández de Heredia, un gran mecenas especialmente de la literatura, ministro de los papas en Aviñón y Gran Maestre de la Orden en Rodas. Lope de Vega fue capellán de la Orden. En el siglo XVIII en España encontramos muchos caballeros distinguidos, como el marqués de La Ensenada, ministro de Fernando VI, o Antonio Valdés, ministro de la Marina durante trece años. En el siglo XX el Infante Fernando fue Presidente de los Caballeros españoles durante muchos años, como también lo fue don Juan Carlos antes de subir al trono.

Introducción básica a la Orden de Malta

¿Quiere añadir algo más?

La Orden moderna tuvo un momento distinguido bajo el gran maestrazgo del Príncipe Ludovico Chigi de 1931 a 1951, y justo después de la Segunda Guerra Mundial estaba emprendiendo unos proyectos muy importantes, llegando a establecer relaciones diplomáticas con ocho paises, incluida España. Precisamente esto atrajo la ambición del poderoso Cardenal Canali, que quiso hacerse Gran Maestre por nombramiento de Pio XII. La Orden tuvo gran dificultad para mantener su independencia, pero lo consiguió. Como mencioné antes, estos hechos le asestaron un duro golpe, con el fracaso por ejemplo de su intención de establecerse en Tierra Santa.

Se puede decir que la Orden nunca se ha recuperado de esa experiencia, y ha seguido desde entonces una política más bien tímida, con bastante sumisión a la Santa Sede. También en los años setenta hubo la expulsión de miembros que eran fieles a la Tradición, por ejemplo en Francia y en Alemania. Bajo el Gran Maestre Matthew Festing (2008-2017), y con su gran amigo el Cardenal Burke como Cardenal Patrono, se vió un notable auge del tradicionalismo en la Orden, junto con un intento por reforzar su carácter religioso, pero esta fase acabó abruptamente con la destitución de Fra Matthew Festing por el Papa Francisco, simultáneamente quitándole al Cardenal Burke su función efectiva como Patrono. El régimen actual parece estar encaminado a una secularización considerable de la constitución y del espíritu de la Orden.