Traemos a los lectores y amigos de El Diestro y ¡Olé! una nueva anécdota relacionada con el mundo de los toros, con el maravilloso mundo de la tauromaquia. Y la anécdota de hoy está protagonizada por el gran matador de toros Mazzantini y Eusebio Palacios, mayoral de la prestigiosa ganadería de Aleas. Dice así la anécdota titulada la risa de un mayoral:

<<El día 6 de agosto del año 1900 se celebró en Vitoria una corrida de toros, con seis de la ganadería de Aleas, y los matadores Mazzantini y «Bombita» (Emilio), y en tercer lugar apareció un astado que parecía un elefante. (¿Cuál es el hierro más antiguo de España?).

En cuanto Mazzantini lo vio salir del chiquero se dirigió presuroso al mayoral, Eusebio Palacios, y le dijo:

— Oiga usted, mayoral, a mí no me asusta esto, porque soy capaz de matar toda la ganadería, pero es una exageración. Dígale a su amo que esto no se hace con los amigos.

Eusebio, sonriente como siempre, pues era un vejete muy risueño, no contestó nada. Y don Luis, extrañadísimo ante aquella actitud y llamando la atención de los espectadores próximos, dijo algo alterado:

— Pero, señores, ¿han visto ustedes? ¡Encima se ríe!

Era difícil que Eusebio le contestase, porque nada había oído. El buen mayoral era más sordo que una tapia>>.

Vídeo: La importancia del mayoral en la ganadería brava