Compartimos una anécdota protagonizada por el célebre espada Enrique Vargas, Minuto, en que se cuenta como renunció a su antigüedad como matador de toros, pero parece que no le salió muy bien la jugada. Esta es la anécdota:
<<El antiguo torero Enrique Vargas, «Minuto», tocado de la manía que tenían antes algunos matadores, que les permitía creer que no toreaban más porque sus compañeros más modernos se oponían a ser segundos espadas, lanzó a la publicidad, al comenzar la temporada del año 1911, un escrito innecesario en el que renunciaba a su antigüedad, buscando con ello, sin duda, torear mayor número de corridas.

Pero no tenía necesidad de haber tomado semejante determinación, con la que hizo muy poco favor a sus compañeros, sobre todo a los de primer a fila, a quienes se les podía atribuir una soberbia que no era cierta, pues como pudo verse después, ninguno de sus referidos compañeros hizo uso de tal renuncia par a torear por delante de él en las corridas que durante dicha temporada despachó>>.